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/ Dulce María Sauri Riancho /
La Enigh 2024 (Encuesta Nacional Ingreso Gasto en los Hogares) y la primera medición de pobreza presentada por el Inegi en agosto de 2025 traen consigo un respiro: los hogares mexicanos tienen hoy más dinero en los bolsillos, la desigualdad disminuyó y millones han dejado atrás la línea de pobreza. Para la Península de Yucatán, los números son alentadores: 26.6% de la población en pobreza multidimensional en Yucatán, 36.7% en Campeche, 17.7% en Quintana Roo. Un logro indiscutible, fruto de aumentos salariales, políticas laborales más agresivas, programas sociales acumulados y, en parte, de la recuperación pospandemia.
Pero las cifras, por sí solas, engañan. ¿Qué pasa cuando la enfermedad toca la puerta? ¿Qué sucede cuando el empleo se pierde de la noche a la mañana? ¿Y qué acontece cuando en un hogar encabezado por una mujer, ella debe elegir entre trabajar fuera de la casa o cuidar a su madre enferma? Las respuestas revelan un país donde el progreso aún camina sobre terreno frágil.



