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**Veracruz inicia 2026 en cuarto lugar nacional por desapariciones, con predominio de casos femeninos y de niñas**
En los primeros días de 2026, Veracruz se colocó en el cuarto sitio nacional por número de desapariciones, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. La entidad reportó once casos en apenas dos semanas, cifra que representa un aumento respecto al arranque de 2025, cuando se contabilizaron siete. Este incremento confirma que la crisis de desapariciones persiste y que el estado sigue siendo uno de los territorios más críticos en el país.
El Observatorio Universitario de Violencias contra las Mujeres de la Universidad Veracruzana ha documentado que las desapariciones femeninas en la entidad muestran un comportamiento “desproporcionado” frente a las masculinas. En su balance de 2025, el observatorio registró más de 700 mujeres desaparecidas, de las cuales 210 permanecen sin localizar. Municipios como Acayucan y Boca del Río concentraron la mayor parte de los reportes, lo que revela focos rojos regionales que se mantienen activos en este inicio de año.
La tendencia se confirma en los primeros días de 2026: siete de las once desapariciones en Veracruz corresponden a mujeres, mientras que cuatro son hombres. Esta prevalencia femenina no es un hecho aislado, sino parte de un patrón que se repite en la entidad y que se vincula con la violencia de género, la trata de personas y la vulnerabilidad de adolescentes y jóvenes. El Observatorio Universitario de Violencias contra las Mujeres ha señalado que una proporción significativa de las desapariciones corresponde a menores de edad, lo que agrava el panorama y obliga a un enfoque diferenciado.
A nivel nacional, la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) reportó que en 2025 se registraron más de 11 mil desapariciones de niñas, niños y adolescentes, además de casi dos mil homicidios en este grupo de población. Veracruz figura entre los estados con mayor número de casos de desaparición infantil, lo que coloca a la entidad en una situación crítica respecto a la protección de la niñez.
La comparación con el inicio de 2025 muestra un deterioro claro. Mientras que en enero del año pasado las desapariciones en Veracruz se mantenían en un dígito bajo, en 2026 la cifra creció y, lo más preocupante, se acentuó la proporción de mujeres y niñas desaparecidas. Este cambio confirma que las estrategias de seguridad y búsqueda no han logrado contener el fenómeno y que la violencia contra las mujeres sigue siendo un eje central de la crisis.
El contexto veracruzano es particularmente complejo porque combina altos índices de feminicidios con desapariciones recurrentes. El Observatorio Universitario de Violencias contra las Mujeres ha advertido que la mayoría de los reportes de desaparición corresponden a adolescentes y jóvenes, lo que refleja un patrón de violencia feminicida que se extiende más allá de los asesinatos y se manifiesta en la desaparición forzada o en contextos de trata.
El arranque de 2026 confirma que Veracruz continúa siendo un territorio marcado por la violencia contra las mujeres y las niñas. La prevalencia femenina en las cifras de desapariciones obliga a replantear las políticas públicas con perspectiva de género y a fortalecer los mecanismos de búsqueda inmediata. La crisis no solo se mide en números, sino en la ausencia cotidiana de mujeres y niñas que siguen sin regresar a casa, y en la deuda del Estado para garantizar su seguridad y su derecho a vivir libres de violencia.
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Durante los primeros once días de 2026, Veracruz acumuló once reportes de personas desaparecidas, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). Esta cifra coloca a la entidad en el cuarto sitio nacional, solo por debajo de la Ciudad de México, que registró treinta y cuatro casos, Nuevo León con quince y Sonora con trece. El dato representa un incremento del 57 por ciento respecto al mismo periodo de 2025, cuando se contabilizaron siete desapariciones en el estado.
El fenómeno adquiere relevancia adicional al observar la distribución por género. De las once desapariciones registradas en Veracruz en este inicio de año, siete corresponden a mujeres y cuatro a hombres. Esta prevalencia femenina confirma una tendencia que se ha venido consolidando en los últimos años: las mujeres, particularmente jóvenes, enfrentan un mayor riesgo de desaparición en el país. La cifra refuerza las denuncias de colectivos y organizaciones feministas que señalan la violencia de género como un factor determinante en la crisis de desapariciones.
En comparación con el arranque de 2025, cuando se reportaron siete personas desaparecidas en Veracruz, la diferencia es significativa. El incremento no solo refleja un deterioro en las condiciones de seguridad, sino también la persistencia de un patrón que afecta de manera desproporcionada a las mujeres. Mientras que en enero de 2025 la proporción entre hombres y mujeres desaparecidas era más equilibrada, en 2026 la balanza se inclina claramente hacia las desapariciones femeninas, lo que obliga a replantear las estrategias de prevención y atención con perspectiva de género.
A nivel nacional, los datos del RNPDNO muestran que la Ciudad de México encabeza la lista con treinta y cuatro desapariciones en los primeros días del año, seguida por Nuevo León con quince y Sonora con trece. Veracruz se coloca en cuarto lugar con once casos, lo que confirma su posición crítica en el mapa de desapariciones del país. La magnitud del problema se evidencia al considerar que en apenas once días se acumularon más de setenta reportes en las entidades con mayor incidencia.
El contexto veracruzano es particularmente complejo. La entidad ha sido señalada en informes oficiales y de organizaciones civiles como uno de los territorios con mayor número de desapariciones en la última década. La Fiscalía estatal incluso ha ofrecido recompensas económicas para incentivar la colaboración ciudadana en la localización de personas desaparecidas, lo que refleja la gravedad del fenómeno y la insuficiencia de las estrategias de búsqueda.
La prevalencia de desapariciones femeninas en este inicio de año obliga a subrayar la dimensión de género en la crisis. Las mujeres desaparecidas no solo representan una mayoría en las cifras recientes, sino que además enfrentan un contexto de violencia estructural que incluye feminicidios, trata de personas y agresiones en el ámbito doméstico. La desaparición se convierte en una expresión extrema de estas violencias, y su incremento en Veracruz durante 2026 es un llamado urgente a fortalecer políticas públicas específicas que atiendan las causas de raíz.
El arranque de 2026 confirma que la problemática de desapariciones en Veracruz no se ha contenido y que, por el contrario, muestra signos de agravamiento. La comparación con el inicio de 2025 evidencia un aumento preocupante, mientras que la prevalencia femenina en las cifras actuales revela la necesidad de un enfoque diferenciado que reconozca la vulnerabilidad de las mujeres frente a este fenómeno. En un estado marcado por la violencia y la impunidad, las desapariciones continúan siendo una herida abierta que exige respuestas inmediatas y contundentes.



