El uso de productos de tabaco y nicotina entre adolescentes de 12 a 17 años puede llevarlos a fumar cigarrillos convencionales, advirtió Guadalupe Ponciano Rodríguez, académica del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina. Estos productos, con saborizantes atractivos, son considerados una puerta de entrada al consumo de tabaco tradicional.
Según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025, el 3.1 por ciento de los jóvenes en este rango de edad utilizan cigarros electrónicos, siendo el 35 por ciento hombres y el 2.6 por ciento mujeres. A pesar de las restricciones legales en México, la popularidad de los vapeadores y cigarrillos electrónicos sigue en aumento.
Ponciano Rodríguez, coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo, explicó que los vapeadores y cigarrillos electrónicos se clasifican como Sistemas de Administración de Nicotina. En contraste, los cigarrillos de tabaco calentado no emiten el olor característico del tabaco tradicional y son considerados híbridos.
El mercado actual está dominado por dispositivos de tipo pod y vapes desechables. A pesar de que su producción y venta están prohibidas en el país, continúan ingresando de manera ilegal. Estos productos son peligrosos ya que carecen de advertencias sobre los riesgos para la salud y no informan sobre el contenido de nicotina.
Ponciano indicó que muchos de estos dispositivos contienen propilenglicol, etilenglicol y saborizantes alimentarios. Aunque estos aditivos son seguros al ser ingeridos, su vaporización y la inhalación repetida pueden irritar las vías respiratorias y aumentar el riesgo de problemas pulmonares graves.
Los saborizantes, que imitan sabores frutales y mentolados, representan un grave riesgo al ser inhalados, causando inflamación aguda desde los primeros usos. Esto contrasta con los cigarrillos tradicionales, cuyos efectos se manifiestan tras un consumo prolongado.
Además, los cigarrillos de tabaco calentado también suministran nicotina, lo que los hace igualmente adictivos. Aunque se promocionan como libres de combustión, el usuario inhala tabaco vaporizado, que contiene nicotina y saborizantes.
La Facultad de Medicina ofrece la Clínica contra el Tabaquismo y un programa en línea que brinda atención gratuita a quienes buscan dejar de fumar, ya sea cigarrillos de combustión o productos emergentes de tabaco y nicotina.
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