El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que su gobierno tomará medidas militares contra Irán tras el lanzamiento de misiles balísticos que impactaron en una base estadounidense en Jordania. Este incidente representa un nuevo aumento en la tensión del conflicto en Medio Oriente, generando preocupaciones sobre una posible confrontación regional.
En una conferencia de prensa desde el Despacho Oval, Trump afirmó que el momento de actuar contra Teherán ha llegado, tras el ataque ocurrido la noche del martes. “Vamos a atacarlos con mucha fuerza. Porque nos toca atacarlos. Saben que va a suceder”, declaró el mandatario.
Los cinco misiles lanzados por Irán fueron interceptados antes de causar daños, y no se reportaron bajas entre las tropas estadounidenses en Jordania. Trump también mencionó que los ataques contra milicias respaldadas por Irán en Irak fueron coordinados con el gobierno iraquí, describiendo a estas milicias como “un cáncer para el mundo”.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) indicó que el ataque fue dirigido a instalaciones militares en Jordania y fue repelido gracias a sistemas de defensa aérea. Las autoridades estadounidenses calificaron el ataque de “sorpresa” y responsabilizaron a la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.
Poco después del ataque, la Guardia Revolucionaria admitió haber lanzado los misiles como represalia por las operaciones militares de Estados Unidos y sus aliados en la región. Trump, al abordar el tema, dejó claro que una respuesta militar es inevitable. “Es nuestro turno”, afirmó, reiterando que cualquier diálogo futuro dependerá de las acciones de Irán.
Las declaraciones de Trump se produjeron durante una reunión con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, centrada en el conflicto con Irán. En los últimos meses, ambos países han intercambiado ataques, mientras Estados Unidos ha intensificado las sanciones económicas contra Irán y ha reforzado su presencia militar en la región.
El Pentágono ha puesto en máxima alerta a sus fuerzas en la región y ha comenzado nuevos bombardeos contra objetivos iraníes y posiciones de milicias aliadas. Esta escalada ha suscitado preocupaciones sobre su impacto en la estabilidad regional y en los mercados energéticos, especialmente en el estrecho de Ormuz, vital para el comercio mundial de petróleo.
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