De todo un poco

Siguen en negación. Bots, voceros, “influencers” a modo y funcionarios oficialistas

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#Opinión.

Morena y sus voceros continúan con la campaña para crear una narrativa que aplaste la realidad sobre el caso de la cifra del horror,  más de 120 mil personas desaparecidas en México, sin contar a las y los migrantes. Lo que para algunos organismo internacionales se está configurando como un crimen de Lesa Humanidad.

Se había pensado que tal estrategia fallida (para gente pensante) se había esfumado pero no, ha regresado. Nuevamente aparecen los bots, los influencers morenistas, los voceros de medios alternativos, los intelectuales (orgánicos), la prensa “que ya entendió”, que salen a redes a decir que el rancho Izaguirre no era un campo de exterminio, aun cuando han absorbido con el polvo levantado en el tour de la muerte “organizado ” por la Fiscalía General de la República, los cuerpos de  la población civil que ahí mataron sin poder defenderse.

Uno de los casos de vocería más patéticos es el de Gerardo Fernando Noroña, quien primero señala que los 200 pares de zapatos pueden ser un montaje, acto seguido se va a europa a gastar miles de pesos por una conferencia ante un auditorio semivacío, y regresa para de nueva cuenta, intentar hacer creer algo distinto a lo que las y los mexicanos han visto.

No, no se los contaron a la opinión pública mexicana. No, no lo vieron una vez barrido el Rancho Izaguirre y tapadas las fosas. Presenciaron horrorizados en imágenes lo que Madres y padres, expertos buscadores mostraron al mundo antes de que las fiscalías intervinieran para tapar la mega fosa, entre las más de dos mil que existen en el país.

La sociedad mexicana conmocionada está conociendo porque han aumentado en 65 % las y los desaparecidos en los últimos años, de acuerdo a las cifras oficiales, las de ellos mismos.

Un horror que no parte de una fotografía sino de evidencias claras, exhibidas que, podrán ser manipuladas por una fiscalía, por una narrativa oficial, pero nunca quitarles la verdad que expusieron por sí mismas. No, tampoco harán la diferencia los aberrantes discursos en los cooptados medios públicos estatales, que aseguran que muchas de las personas desaparecidas “querían desaparecer”.

Si a niñas, niños, adolescentes, mujeres y hombres reclutaron con engaños, con la leva que acostumbran impunemente ante la falta de autoridad, por venganzas, por etc., todos y todas han tenido el mismo destino: o morir allí por el poder un grupo criminal desquiciado, o salir a morir a combatir rotos, rotas, en una batalla que no es la suya.

Ellas y algunos de ellos a ser esclavas, esclavos de quienes trafican con los cuerpos humanos de niñas, niños, adolescentes, hombres y mujeres, con nacionalidad mexicana o indefensos migrantes, como lo relatan sobrevivientes.

Esto es lo que hay detrás del discurso que hicieron circular viralmente el fin de semana, estigmatizando y atemorizando a las madres buscadoras para que ya no sigan exponiendo lo que sucede en México. Buscan ocultarlo en lugar de solucionarlo.

Tan no es creíble su narrativa que baste ver las respuestas que le dan a la campaña emprendida en redes sobre el tema, entre ellos, vea a quien aun ostenta la presidencia del Senado, Gerardo Fernández Noroña, quien reitera su negación y declara, a sus seguidores, que la versión sobre el Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, ha sido desacreditada.

Dice que luego del acceso de colectivos y medios, se confirmó que el sitio no es un campo de exterminio, como se había señalado. ¿A quien escuchará y leerá? ¿o es parte del guión que tendrá su clímax cuando esta semana presenten como se construye una narrativa para intentar ocultar lo que ocurre en cientos de “ranchos Izaguirre” en todo el país?

 

 

La violencia no para pese a las promesas.