El café de Veracruz es conocido por regiones como Coatepec, Xico y Huatusco, pero San Pablo Coapan, en el municipio de Naolinco, también tiene una historia que merece ser reconocida. La Finca El Izote es un claro ejemplo de cómo la tradición cafetalera puede combinarse con la innovación.
En 2021, Katia Loeza Merino decidió inscribir un lote de café de su familia en el certamen Taza de Excelencia México, a pesar de no contar inicialmente con el apoyo de su padre. La sorpresa fue mayúscula cuando su café, de las variedades Marsellesa y Geisha, obtuvo 91.4 puntos en la evaluación de la Specialty Coffee Association, logrando el segundo lugar del concurso.
Este reconocimiento impulsó a la familia Loeza a experimentar con diferentes procesos de producción y a perfeccionar el cultivo del café en San Pablo Coapan. En 2026, la finca alcanzó el primer lugar en la categoría Honeys Naturales de Taza de Excelencia México con un lote de café Geisha Honey, un hito significativo en su trayectoria.
Carlos Hugo Loeza Sánchez, propietario de la finca, junto a Katia de Jesús Loeza Merino y el equipo de trabajo, han demostrado que la tradición y la innovación pueden coexistir. Este éxito resalta la capacidad de los productores veracruzanos para competir en mercados especializados, donde la calidad y el cuidado en los procesos son fundamentales.
San Pablo Coapan no solo cultiva flores para los altares de Todos Santos, sino que también produce café de calidad internacional. Es crucial reconocer el esfuerzo de comunidades que, aunque menos conocidas, contribuyen al prestigio del café veracruzano.
La historia de Finca El Izote es un ejemplo de que el desarrollo rural puede lograrse a través de la innovación y el trabajo arduo, ofreciendo oportunidades a las nuevas generaciones. Como señala Pancho López, “en San Pablo Coapan hay una familia que aprendió a vender café de excelencia, y ese sí que se demuestra en la taza, no en el discurso”.
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