Durante la Conferencia Magistral Salud Integral: “una misión común”, Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz en 1992, instó a los futuros médicos a ser agentes de cambio y luz en la vida de sus pacientes. La charla se llevó a cabo en el Auditorio Dr. Raoul Fournier Villada, como parte de la bienvenida al ciclo escolar 2026-2027 de la Facultad de Medicina de la UNAM.
Menchú enfatizó que la salud comienza desde el interior de cada persona. “Si están equilibrados mental, física, espiritual, social y materialmente, van a ser unos médicos que no sólo van a contar números, sino que serán guías que darán luz a cada persona que tocará sus manos”, afirmó ante la comunidad estudiantil de nuevo ingreso.
La defensora de los derechos humanos subrayó la importancia de la medicina como una misión sagrada, que requiere no solo conocimiento, sino también un profundo equilibrio interior y sensibilidad hacia la vulnerabilidad humana. Aseguró que el bienestar personal es fundamental para ejercer la medicina con empatía y ética.
Además, Menchú destacó la necesidad de mantener la humanidad en la práctica médica, especialmente frente a los avances tecnológicos que pueden deshumanizar la disciplina.
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