Las tareas de búsqueda por parte de la Guardia Costera de Estados Unidos se detuvieron el lunes por la tarde. Las tripulaciones peinaron el área con un helicóptero y un buque durante horas tras el vuelco del barco poco después del amanecer, a unos 56 kilómetros (35 millas) al norte de la frontera con México. Describieron la embarcación como una panga, que es un bote de pesca abierto de uno o dos motores pero que también es comúnmente utilizado por contrabandistas.
Dos ciudadanos mexicanos fueron arrestados en la playa cerca de donde naufragó el barco. Fueron acusados de tráfico de personas que resultó en muerte, un delito que conlleva una pena máxima de muerte o cadena perpetua.
Los agentes de la Patrulla Fronteriza encontraron a ocho migrantes que lograron llegar a la costa. Los agentes también identificaron vehículos con conductores que esperaban recoger a los migrantes como parte de la operación de tráfico de personas, según documentos judiciales.
Las autoridades estadounidenses arrestaron a los tres conductores, todos ciudadanos mexicanos, y los acusaron de transportar ilegalmente a migrantes, según documentos judiciales. Uno había sido deportado por Estados Unidos en 2023.
De momento no estaba claro si los acusados tenían abogados, y no se pudo establecer contacto con ellos para conocer sus comentarios. El consulado mexicano dijo que no han sido contactados por ninguno de los acusados para solicitar ayuda legal.
Siete de los ocho migrantes también son de México y fueron entrevistados por el personal consular.
“Las muertes por ahogamiento de estos niños son un recordatorio desgarrador de lo poco que les importa a los traficantes de personas el costo de su negocio mortal”, dijo el fiscal federal Adam Gordon. “Estamos comprometidos a buscar justicia para estas víctimas vulnerables y a exigir cuentas a cualquier traficante responsable de sus muertes”.



