Estados Unidos ha reincorporado a México a su lista de países considerados como principales territorios de tránsito y producción de drogas, según una determinación presidencial para el año fiscal 2027 enviada al Congreso el 15 de septiembre. Esta lista incluye 23 naciones, entre las que se encuentran Afganistán, Colombia y Perú.
La inclusión en esta relación no implica que el gobierno de cada país carezca de políticas antidrogas o que no coopere con Estados Unidos. La determinación se basa en la sección 706 de la Ley de Autorización de Relaciones Exteriores de 2003, que obliga al gobierno estadounidense a identificar anualmente a los países que, por su situación geográfica o económica, son relevantes en el tráfico de drogas.
A diferencia de otros países como Afganistán y Colombia, que no han cumplido con sus compromisos internacionales en el control de drogas, México no fue señalado en esa categoría específica. Sin embargo, el documento enfatiza la necesidad de que la administración de Claudia Sheinbaum intensifique sus esfuerzos en seguridad, control portuario y combate a organizaciones criminales.
El gobierno estadounidense reconoce algunas acciones de México, como el aumento en los decomisos de drogas y el desmantelamiento de laboratorios clandestinos. También se menciona la captura de líderes criminales, como Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”. A pesar de estos logros, Washington exige un mayor compromiso para enfrentar a las organizaciones criminales que amenazan su seguridad.
Entre las recomendaciones se incluyen un refuerzo en los controles de las cadenas de suministro y un incremento en las inspecciones en puertos de entrada. Además, se critica la inversión actual en las instituciones de seguridad mexicanas, considerándola insuficiente para combatir el crimen organizado.
La inclusión de México en esta lista no debe confundirse con un juicio negativo sobre su gobierno o su cooperación con Estados Unidos. Este mecanismo ha sido parte de la política estadounidense durante varios años, dada la posición geográfica de México y su papel en las rutas de tráfico hacia el norte.
La determinación llega en un contexto de cooperación, pero también de tensiones entre ambos países en temas de seguridad. Claudia Sheinbaum ha defendido la colaboración con Estados Unidos, pero ha exigido respeto a la soberanía mexicana, subrayando la necesidad de abordar el consumo de drogas y el tráfico de armas desde el norte hacia el sur.
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