La crisis de las desapariciones en México ha llegado a la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde el país se enfrenta a un juicio político e institucional sin precedentes. La activación del Artículo 34 de la Convención contra las Desapariciones Forzadas por parte del Comité de la ONU, un mecanismo que nunca se ha aplicado a otra nación, revela la incapacidad del Estado para proteger la vida y la integridad de sus ciudadanos.
Este acontecimiento da un duro golpe a la imagen internacional del Gobierno mexicano, que, a pesar de promover un discurso de progreso y derechos humanos en foros internacionales, se ve afectado por la impunidad, el silencio de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la inacción forense. Además, este juicio pone en duda las acusaciones sobre la colusión entre autoridades estatales y el crimen organizado, lo que obstaculiza las investigaciones.
La situación se agrava por la crisis en el Poder Judicial, cuestionado por la falta de capacidad y la integridad de sus miembros, lo que impide su función como contrapeso del poder. En este contexto, la estrategia del gobierno de descalificar las críticas internacionales como un ataque a la soberanía resulta insostenible, dado que el mecanismo busca cooperación y no menoscabo del Estado.
Durante la presentación del informe en Nueva York, la delegación mexicana intentó minimizar el impacto del juicio, pero el debate sobre términos como “práctica sistemática” es irrelevante cuando más de cien mil familias buscan a sus seres queridos y hay miles de cuerpos sin identificar. Aunque la ONU aclaró que no se trata de una condena penal, el mensaje es claro: el sistema de justicia en México ha colapsado.
Si el gobierno reacciona con soberbia o defensiva, el costo reputacional será devastador. La dignidad de un Estado no se defiende negando la realidad, sino enfrentando la impunidad, limpiando los juzgados y rompiendo vínculos con el crimen. La verdadera soberanía radica en aceptar la supervisión internacional para reparar el tejido social y responder a las miles de madres que buscan justicia.
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