Mirna Vargas ha iniciado una caminata desde la Ciudad de México hacia Veracruz con el objetivo de reunirse con su hija Liora Valentina, de 10 años, a quien no ha visto en tres años. La menor se encuentra bajo el cuidado de una de sus hermanas en Veracruz, en medio de un conflicto familiar.
En una entrevista, Vargas expresó su demanda de que las autoridades judiciales actúen de manera imparcial y revisen las pruebas presentadas para restablecer la convivencia con su hija, priorizando el interés superior de la infancia. “Hablan de una justicia pronta, expedita e imparcial y yo no considero que todo mi proceso esté siendo imparcial”, afirmó.
La madre ha enfrentado la intervención de tres jueces en su caso, y sostiene que sus decisiones no han tomado en cuenta adecuadamente la perspectiva de género ni la de infancia. Cada vez que se establece una fecha de convivencia, surgen nuevos recursos legales que impiden su realización, lo que ha generado frustración en Vargas.
“Considero que no están actuando los jueces porque he tenido tres jueces en este juicio familiar. No están actuando ni con perspectiva de género ni con perspectiva de infancia”, indicó.
Vargas subrayó que la convivencia con sus progenitores es un derecho de la niñez, siempre que se garantice su seguridad y bienestar. La madre solicitó que se evalúe la posibilidad de reconstruir su vínculo con Liora, argumentando que el interés superior del menor no se está cumpliendo.
El conflicto se intensificó cuando su hermana Aída trasladó a la niña de la Ciudad de México a Veracruz, tras perder la autorización de cuidado por parte del DIF capitalino. A pesar de esto, un juez veracruzano otorgó a Aída un cuidado provisional.
Vargas cuestionó la decisión del juzgado veracruzano, señalando que debió solicitar información al DIF de la Ciudad de México antes de resolver la solicitud de su hermana. Afirmó tener cinco evaluaciones psicológicas que demuestran que no presenta rasgos de violencia familiar, pero que no han sido consideradas en el proceso judicial.
La madre, que enfrenta acusaciones de violencia familiar, decidió emprender esta caminata de protesta el 21 de octubre de 2026, recorriendo aproximadamente 330 kilómetros, acompañada por Verónica Alonso, del Colectivo Génesis.
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