El expresidente Andrés Manuel López Obrador, en un videomensaje desde Palenque, Chiapas, acusó a grupos económicos tanto nacionales como extranjeros de manipular los medios de comunicación. Afirmó que estos funcionan como “instrumentos de manipulación” y no de comunicación. “Esos potentados y también los del extranjero que no nos ven con buenos ojos son los que dominan los medios de comunicación”, declaró.
Entre los periodistas mencionados por López Obrador se encuentran Carmen Aristegui, Ciro Gómez Leyva, Carlos Loret de Mola, Joaquín López-Dóriga, Azucena Uresti y Pepe Cárdenas. En un comentario polémico, vinculó a Aristegui con el nazismo, afirmando que “se quitó la máscara y es una vocera de la derecha… no es derecha y no es ultraderecha, es neofascismo”.
Estas declaraciones se producen en un contexto alarmante, ya que un informe del Human Rights Center de UC Berkeley reveló que, entre diciembre de 2018 y septiembre de 2024, han sido asesinados en México 337 periodistas y defensores de derechos humanos, de los cuales 78 eran periodistas. El estudio también subraya un patrón de hostigamiento y estigmatización hacia los comunicadores durante el sexenio de López Obrador.
El informe, que podría ser presentado ante la Corte Penal Internacional, documenta 2,827 segmentos en 1,437 conferencias donde se desacreditó a periodistas, y estima que la impunidad en delitos contra este grupo oscila entre el 93 y el 99 por ciento.
A pesar de la gravedad de la situación, López Obrador parece decidido a continuar atacando a los medios críticos. Sus recientes comentarios se suman a un clima de tensión que podría tener repercusiones en la política exterior de México, especialmente en relación con Estados Unidos. Durante su conferencia, también anunció que su próximo libro abordará la decadencia de Estados Unidos y cómo México ha emergido como una “potencia cultural”.
La carta de Andy López Beltrán, en la que critica la revocación de su visa estadounidense, y su tono agresivo, podrían ser indicios de la influencia que el expresidente busca seguir ejerciendo en la política exterior desde su residencia en La Chingada.
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