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Lideres del Mundo reacciona a la nueva política de EEUU

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Los líderes reaccionan a los aranceles
Poco después del anuncio de Trump, el Gobierno británico dijo que Estados Unidos sigue siendo el “aliado más cercano” del Reino Unido. El secretario de Negocios, Jonathan Reynolds, dijo que el Reino Unido esperaba llegar a un acuerdo comercial para “mitigar el impacto” de los aranceles del 10% sobre los productos británicos anunciados por Trump.

“Nadie quiere una guerra comercial y nuestra intención sigue siendo asegurar un acuerdo”, dijo Reynolds. “Pero todo está sobre la mesa y el Gobierno hará todo lo necesario para defender el interés nacional del Reino Unido”. Mientras tanto, la primera ministra italiana, la conservadora Giorgia Meloni, calificó de “equivocados” los nuevos aranceles del 20% contra la Unión Europea, afirmando que no benefician a ninguna de las partes.

“Haremos todo lo posible para trabajar hacia un acuerdo con Estados Unidos, con el objetivo de evitar una guerra comercial que inevitablemente debilitaría a Occidente en favor de otros actores globales”, dijo Meloni en un mensaje de Facebook.

El Gobierno de Brasil dijo que estaba estudiando la posibilidad de llevar el caso ante la Organización Mundial del Comercio. Y más tarde, en una rara muestra de unidad, el Congreso de Brasil aprobó por unanimidad un proyecto de ley de reciprocidad que permite a su Gobierno tomar represalias contra cualquier país o bloque comercial que imponga aranceles a los productos brasileños.

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Minimizar los daños
Los países asiáticos que más exportan a EE.UU. se comprometieron a tomar medidas rápidas para ayudar a los fabricantes de automóviles y otras empresas que puedan verse afectadas. El primer ministro en funciones de Corea del Sur, Han Duck-soo, pidió a sus autoridades que colaboraran con grupos empresariales para analizar el posible impacto del nuevo arancel del 25% y “minimizar los daños”, según informó el Ministerio de Comercio.

El Ministerio de Comercio chino declaró que Pekín “tomaría resueltamente contramedidas para salvaguardar sus propios derechos e intereses”, sin decir exactamente qué haría. China ha reaccionado a anteriores rondas de aranceles más elevados imponiendo derechos más altos a las exportaciones estadounidenses de productos agrícolas, al tiempo que limitaba las exportaciones de minerales de importancia estratégica utilizados para industrias de alta tecnología como los vehículos eléctricos.

“China insta a Estados Unidos a que cancele inmediatamente sus medidas arancelarias unilaterales y resuelva adecuadamente las diferencias con sus socios comerciales mediante un diálogo en pie de igualdad”, declaró. Algunos países discreparon de los cálculos de la Casa Blanca. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, dijo que los aranceles estadounidenses impuestos a su país eran totalmente injustificados, pero Australia no tomará represalias.

“El presidente Trump se refirió a aranceles recíprocos. Un arancel recíproco sería cero, no el 10%”, dijo Albanese. EE.UU. y Australia tienen un acuerdo de libre comercio y EE.UU. tiene un superávit comercial de 2 a 1 dólares con Australia. “Este no es el acto de un amigo”, afirmó.

Trump dijo que Estados Unidos compró 3.000 millones de dólares (2.720 millones de euros) de carne de vacuno australiana el año pasado, pero Australia no aceptó importaciones de carne de vacuno estadounidense. Albanese dijo que la prohibición de la carne de vacuno estadounidense cruda era por razones de bioseguridad.

“No exportamos nada a Estados Unidos”
El arancel del 29% impuesto al diminuto puesto avanzado de la isla de Norfolk, en el Pacífico Sur, generó conmoción. El territorio australiano tiene unos 2.000 habitantes y su economía gira en torno al turismo. “Que yo sepa, no exportamos nada a Estados Unidos”, declaró el jueves a la agencia AP el administrador de la isla de Norfolk, George Plant, representante del Gobierno australiano en la isla.

“No cobramos aranceles por nada. Tampoco se me ocurre ninguna barrera no arancelaria que pudiera existir, así que nos estamos rascando la cabeza”, afirmó. Nueva Zelanda también discrepó de la lógica arancelaria de Trump.

“No tenemos una tasa arancelaria del 20%”, dijo el ministro de Comercio, Todd McClay, y agregó que Nueva Zelanda era “un régimen arancelario muy bajo” y que la cifra correcta estaba por debajo de la tasa de referencia del 10% aplicada por Estados Unidos a todos los países. “No vamos a tomar represalias. Eso encarecería los precios para los consumidores neozelandeses y sería inflacionista”, afirmó.

De la última ronda de aranceles se libraron por el momento México y Canadá, por los bienes ya calificados en virtud de su acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Sin embargo, los aranceles del 25% a las importaciones de automóviles, anunciados previamente, debían entrar en vigor a medianoche.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo el miércoles que esperaría a tomar medidas el jueves, cuando estuviera claro cómo afectaría a México el anuncio de Trump. “No se trata de que si tú me impones aranceles, yo te voy a imponer aranceles”, dijo el miércoles por la mañana. “Nuestro interés es fortalecer la economía mexicana”.

Canadá había impuesto aranceles de represalia en respuesta a los aranceles del 25% que Trump vinculó al tráfico de fentanilo. La Unión Europea, en respuesta a los aranceles al acero y al aluminio, impuso gravámenes a productos estadounidenses por valor de 26.000 millones de euros (28.000 millones de dólares), incluido el bourbon, lo que llevó a Trump a amenazar con un arancel del 200% al alcohol europeo.