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La salud no debe ser un tema político

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La salud no debe ser un tema político

La atención médica en Veracruz enfrenta un dilema importante: la necesidad de resultados y responsabilidad versus el uso político del sufrimiento de los pacientes. La gobernadora Rocío Nahle García ha señalado que la discusión sobre la salud pública se ha dividido en dos: una centrada en el abastecimiento de medicamentos y la atención a los enfermos, y otra marcada por la confrontación política.

Recientemente, Nahle se refirió a la controversia generada por sus comentarios sobre un “show mediático” relacionado con el tratamiento de casos de salud. Aclaró que sus palabras no estaban dirigidas a las familias de niños con cáncer ni al personal médico, sino a la utilización política de un caso que había sido expuesto en una entrevista nacional.

“No debemos permitir que de ninguna manera se use a los enfermos y menos a nuestros niños o niñas para cualquier otro tema”, expresó la mandataria. Este mensaje resalta la importancia de no convertir la salud en un campo de batalla político.

En cuanto a la supervisión hospitalaria, Nahle ha visitado 31 de los 61 hospitales del IMSS Bienestar en Veracruz. Estas visitas no son solo protocolarias; la gobernadora revisa farmacias, identifica faltantes y dialoga con el personal médico para conocer las condiciones de operación y corregir deficiencias.

Aunque ha reconocido carencias en algunos hospitales, también ha indicado que muchas unidades cuentan con medicamentos y que se deben redistribuir los excedentes. La efectividad de estas acciones se medirá en la atención oportuna a los pacientes y en la disponibilidad de tratamientos.

El proyecto de universalización de los servicios de salud, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, también es relevante en este contexto, ya que su éxito requiere colaboración entre los niveles de gobierno.

La discusión sobre la salud debe centrarse en la crítica constructiva y no en el uso de las denuncias como armas políticas. Es fundamental que tanto las acciones del gobierno como las críticas se sometan a un análisis basado en hechos.

La historia del sistema de salud en México está marcada por irregularidades que deben ser investigadas, pero esto no debe traducirse en ataques indiscriminados al personal médico. La oposición tiene derecho a cuestionar al gobierno, los periodistas deben investigar y los médicos tienen la responsabilidad de señalar las fallas.

Lo crucial es que los pacientes, especialmente los niños con cáncer, no se conviertan en peones en disputas políticas. La gobernadora ha iniciado un proceso de supervisión; ahora es necesario que esto se traduzca en soluciones efectivas.

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