El líder norcoreano Kim Jong-un fue visto en una exposición en Pionyang el 19 de octubre, en un intento por desmentir rumores sobre su supuesta muerte a causa de una hemorragia cerebral. Las imágenes, publicadas el 20 de octubre por medios estatales, muestran a Kim acompañado de su hija, Kim Ju-ae, y funcionarios del Gobierno.
Los rumores comenzaron a circular entre el 18 y 19 de octubre, cuando Wanjun Xie, un disidente chino en Estados Unidos, afirmó en redes sociales que Kim había sufrido una grave hemorragia cerebral, entrado en coma y había sido trasladado a Pekín, donde supuestamente falleció. Sin embargo, Xie no presentó pruebas que respaldaran sus afirmaciones, y las autoridades de Corea del Norte y China no confirmaron ninguna emergencia médica.
La Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA) reportó que Kim visitó la exposición, lo que contradice las versiones sobre su muerte. Aunque no se emitió un comunicado específico para responder a los rumores, las fotografías de su actividad pública refutan la afirmación de su fallecimiento. No obstante, estas imágenes no constituyen una verificación independiente de su estado de salud.
Por su parte, la agencia surcoreana Yonhap indicó que funcionarios de Corea del Sur no tenían información que respaldara los rumores. Especialistas en Corea del Norte también señalaron que las afirmaciones sobre la hemorragia cerebral se propagaron sin evidencia verificable.
Kim Jong-un, de 42 años, ha estado al frente de Corea del Norte desde diciembre de 2011. Su opaco sistema político y las restricciones informativas han alimentado especulaciones sobre su salud, especialmente durante sus ausencias públicas. En abril de 2020, su prolongada ausencia generó rumores sobre complicaciones de salud, aunque reapareció semanas después.
Las especulaciones actuales también surgen en un contexto de interés internacional por la sucesión política en Corea del Norte. La presencia de Kim Ju-ae en actos oficiales ha suscitado conjeturas sobre su posible papel futuro, aunque no hay confirmación oficial de que sea la designada sucesora.
La situación subraya cómo afirmaciones sin fundamento pueden convertirse en noticias internacionales, especialmente en contextos de escasa transparencia informativa. La difusión de imágenes oficiales y la falta de confirmación por parte de las autoridades surcoreanas debilitaron los rumores que circulaban en redes sociales.
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