Teherán ha declarado que responderá a cualquier nueva ofensiva militar de Estados Unidos en su territorio, mientras mantiene abiertos los canales diplomáticos para reactivar las conversaciones con Washington. La advertencia se produce tras las declaraciones del gobierno de Donald Trump sobre la posibilidad de nuevas acciones contra Irán.
El mando militar iraní ha indicado que cualquier operación estadounidense desencadenaría represalias contra bases e intereses de Estados Unidos en Medio Oriente. Además, advirtió a los países de la región sobre las consecuencias de permitir que sus territorios sean utilizados para acciones estadounidenses contra Irán.
A pesar de las amenazas, Irán ha planteado condiciones para regresar a la mesa de negociaciones. Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, informó que estas condiciones fueron comunicadas a Washington a través de Qatar, que actúa como intermediario entre ambos gobiernos.
Entre las exigencias de Teherán se encuentran el cese de hostilidades, la liberación de fondos iraníes congelados y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense. Rezaei mencionó que esperan una respuesta del presidente Trump.
Qatar ha confirmado su papel en facilitar el restablecimiento de las conversaciones. Majed Al-Ansari, portavoz de la cancillería catarí, indicó que los mediadores están en contacto con ambas partes y han intercambiado propuestas para reducir las diferencias.
La situación también involucra el estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el transporte internacional de hidrocarburos. Las autoridades iraníes han relacionado su apertura con el fin de las hostilidades y el levantamiento del bloqueo naval.
El panorama diplomático podría intensificarse esta semana con la presencia de líderes de ambos países en Nueva York para la Asamblea General de Naciones Unidas. Trump ha expresado la posibilidad de reunirse con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, aunque aún no se ha confirmado un encuentro bilateral. Mientras tanto, la advertencia militar de Teherán se mantiene, reafirmando que cualquier nueva ofensiva estadounidense provocaría una respuesta en la región.
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