El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha decidido dar marcha atrás en su propuesta de incorporar capital privado a los activos comerciales de la Copa del Mundo. Esta decisión se produce tras la falta de apoyo mayoritario entre las federaciones miembros, que le recordaron que la FIFA no es propiedad de una sola persona y expresaron su descontento por su cercanía con el empresario Donald Trump.
El anuncio se realizó el 31 de julio de 2026, pocas horas después de que el proyecto generara una fuerte reacción entre las principales confederaciones continentales, incluyendo la UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC). Infantino comunicó su decisión a las 211 asociaciones miembro, indicando que el proyecto solo podría avanzar con un respaldo suficiente, el cual no existía.
La iniciativa, conocida como FIFA Forward Enterprise, buscaba atraer inversión privada para explotar comercialmente los derechos relacionados con las competiciones de la FIFA, con un valor estimado de 4 mil millones de dólares. Aunque la FIFA insistía en que no se trataba de vender la Copa del Mundo, los críticos consideraban que permitir la participación de capital privado en los derechos comerciales del torneo alteraría la estructura de propiedad de este activo.
La propuesta fue presentada a las federaciones durante una reunión en Manhattan el 18 de julio. Para ser aprobada, requería el respaldo de la mayoría de las federaciones nacionales y la posterior aprobación del Consejo de la FIFA. Infantino argumentaba que la llegada de capital privado podría aumentar los recursos destinados al desarrollo del fútbol a nivel global, ofreciendo mayores transferencias económicas a las asociaciones miembro.
Sin embargo, la resistencia fue contundente. La UEFA, que representa a 55 asociaciones europeas, se opuso abiertamente y consideró la posibilidad de boicotear competiciones de la FIFA si el plan seguía adelante. Concacaf y la Confederación Asiática también manifestaron su rechazo, cuestionando la falta de consenso en un cambio de tal magnitud.
Sky News reportó que al menos 90 de las 211 asociaciones ya se oponían a la iniciativa, lo que hacía difícil alcanzar la mayoría necesaria. La presión sobre Infantino aumentó tras la renuncia de Carlos Cordeiro, uno de sus principales asesores, en medio de la controversia.
El proyecto fue objeto de críticas también por el perfil de los posibles inversionistas, vinculados a Thrive Capital, una firma relacionada con Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno de Donald Trump. Esto intensificó las dudas sobre la operación, aunque la FIFA defendía que cualquier inversión estaría sujeta a sus estructuras de gobierno.
Finalmente, el rechazo a la propuesta no solo se centró en los aspectos económicos, sino también en el procedimiento utilizado por la FIFA y el riesgo de que una parte de los derechos económicos de la Copa del Mundo quedara en manos de inversionistas externos. La UEFA incluso llegó a considerar un boicot a las competiciones de la FIFA si la iniciativa continuaba, lo que habría tenido repercusiones significativas para los torneos internacionales, incluida la Copa del Mundo.
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