El Instituto Nacional Electoral (INE) ha realizado dos modificaciones en su identidad visual en menos de tres semanas. Este proceso comenzó con el abandono del tradicional rosa cívico y culminó con una nueva paleta que incluye tonalidades de gris, beige, blanco y negro.
La Junta General Ejecutiva aprobó la segunda modificación el 24 de septiembre, solo 15 días después de haber autorizado un nuevo Manual de Identidad Institucional que reemplazó los tonos rosas por lila y violeta. A partir del 25 de septiembre, el gris se convertirá en el color principal de la comunicación institucional del INE.
Este cambio ha generado críticas debido a la rapidez con la que se han realizado las modificaciones y las similitudes entre la nueva paleta y los colores de otras instituciones públicas. Además, no se ha presentado un estimado claro de los costos asociados con la sustitución de materiales, señalética y otros elementos gráficos.
Víctor Hugo Carvente Contreras, titular del Órgano Interno de Control del INE, expresó su preocupación por el impacto presupuestal de la decisión y solicitó un inventario de los bienes que deberán ser reemplazados. También cuestionó si la modificación es compatible con los principios de austeridad y eficiencia del gasto público.
La nueva identidad no solo se aplicará en documentos electrónicos, sino que también deberá implementarse en las oficinas y comunicaciones del INE. Sin embargo, no se ha divulgado un monto específico sobre los gastos relacionados con este cambio, lo que ha llevado a que se afirme que el INE ya ha “erogado millones de pesos” sin cifras oficiales que lo respalden.
El proceso de cambio comenzó el 9 de septiembre, cuando se aprobó el nuevo Manual de Identidad Institucional, que dejó atrás el rosa cívico. Desde su presentación, el nuevo diseño ha enfrentado críticas, especialmente por la elección del lila, que se asemeja a colores utilizados por el Gobierno de la Ciudad de México. Esto llevó al INE a reconsiderar su identidad antes de que transcurriera un mes desde la primera modificación.
El argumento para adoptar el gris fue su asociación con los principios de neutralidad e imparcialidad del organismo electoral. La decisión fue aprobada por unanimidad en la Junta General Ejecutiva, donde no participan los partidos políticos ni las consejerías electorales del Consejo General.
El titular del Órgano Interno de Control también señaló irregularidades en la convocatoria para la sesión extraordinaria y en algunos elementos del proyecto, lo que llevó a la Coordinación Nacional de Comunicación Social a aceptar realizar ajustes.
Aún queda pendiente determinar el costo real de esta transición, ya que el proyecto establece que la implementación será gradual y dependerá de la suficiencia presupuestal. Las observaciones del Órgano Interno de Control indicaron que no se presentó un cálculo preciso sobre los costos de reemplazo de los elementos que aún conservan la imagen anterior.
Este debate se produce en un momento en que el INE se prepara para el proceso electoral federal de 2027, con una propuesta presupuestal cercana a 48 mil millones de pesos, cifra que ha sido cuestionada por su magnitud. La consejera Carla Humphrey ha sugerido revisar contrataciones y adquisiciones, así como aumentar el uso de licitaciones públicas.
La discusión sobre el presupuesto y la identidad institucional plantea interrogantes sobre el uso de recursos públicos, especialmente cuánto costará modificar una imagen que acaba de ser renovada y qué elementos deberán ser sustituidos para implementar la nueva identidad.
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