{"id":418876,"date":"2024-08-19T10:16:49","date_gmt":"2024-08-19T16:16:49","guid":{"rendered":"https:\/\/billieparkernoticias.com\/?p=418876"},"modified":"2024-08-19T10:16:49","modified_gmt":"2024-08-19T16:16:49","slug":"poder-y-genero-carencias-y-dilemas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fronteraveracruz.com\/?p=418876","title":{"rendered":"Poder y g\u00e9nero: carencias y dilemas."},"content":{"rendered":"<p>*Amanda del Roc\u00edo Llivichuzhca Pillco*<\/p>\n<p>Para el feminismo el tema del poder ha sido pieza central; sin embargo, hasta ahora, el sentido principal que se le da al t\u00e9rmino tiene que ver con el control y el dominio que ejercen hombres (en forma individual, institucional, organizada o discursiva) sobre las mujeres (como personas y como colectivo). Esta situaci\u00f3n ha derivado en la dificultad de analizar algunos fen\u00f3menos; por ejemplo, \u00bfcu\u00e1l es el sentido y los resultados de que las mujeres ocupen posiciones de poder? (a nivel de jefaturas de Estado, parlamentos, etc\u00e9tera) \u00bfc\u00f3mo valorar a los movimientos de mujeres que tienen influencia en la toma de decisiones? (aprobaci\u00f3n de leyes, creaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas); \u00bfde qu\u00e9 manera entender a los hombres que individual o colectivamente cuestionan su posici\u00f3n de privilegio y se autodefinen como antipatriarcales? Este texto sostiene que el feminismo ya es una expresi\u00f3n de poder que disputa espacios de decisi\u00f3n en diversos \u00e1mbitos, y que el fortalecimiento de su influencia pol\u00edtica requiere de la conformaci\u00f3n de un grupo cohesionado que sea capaz de configurar una agenda y construir las alianzas necesarias para disputar la hegemon\u00eda del discurso y de la organizaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"article-body\" class=\"body\">\n<div class=\"section\">\n<p>Cuando empez\u00f3 a acu\u00f1arse el t\u00e9rmino\u00a0<em>g\u00e9nero<\/em>, hacia los setenta del siglo pasado (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B29\">Le\u00f3n, 2015<\/a><\/sup>), la necesidad de teorizar sobre el poder no parec\u00eda una prioridad; se pueden aventurar dos hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p>Primero, la condici\u00f3n de las mujeres era muy diferente a la actual: sin que las brechas de g\u00e9nero se hayan cerrado, tenemos m\u00e1s mujeres en posiciones de responsabilidad gubernamental, corporativa y pol\u00edtica -es decir, en puestos de poder; adem\u00e1s la propia fuerza del movimiento de las mujeres ha dado pie a legislaciones, instituciones, pol\u00edticas p\u00fablicas -ordenamientos normativos-, instrumentos de poder que, con sus limitaciones, establecen nuevos formas de convivencia y relaci\u00f3n entre los g\u00e9neros.<\/p>\n<p>Segundo, la teorizaci\u00f3n en ese momento (a\u00f1os 70) estaba centrada en indagar la situaci\u00f3n de las mujeres y en valorar sus experiencias. A partir de un escrito de Hanisch se acu\u00f1a la frase\u00a0<em>lo personal es pol\u00edtico<\/em>\u00a0(<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B22\">Hanisch, 2016<\/a><\/sup>) y cuando Kate Millet aborda la estructura de poder entre hombres y mujeres \u201cexplica c\u00f3mo la opresi\u00f3n se ejerce en y a trav\u00e9s de las relaciones m\u00e1s \u00edntimas, empezando por la m\u00e1s esencial de todas: la relaci\u00f3n con mi propio cuerpo\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B29\">Le\u00f3n, 2015, p. 41<\/a><\/sup>).<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#fn2\">2<\/a><\/sup>\u00a0La aportaci\u00f3n es interesante porque el poder deja de verse como algo que ocurre exclusivamente en la arena p\u00fablica y aparece un nuevo territorio por explorar: las relaciones interpersonales. La propuesta fue tan poderosa que, de alguna manera, la cuesti\u00f3n estructural, institucional, social pareci\u00f3 quedar en un segundo plano.<\/p>\n<p>Adicionalmente, es importante rescatar algunas premisas del feminismo acad\u00e9mico:<\/p>\n<blockquote><p>La teor\u00eda feminista desde sus or\u00edgenes ilustrados es poner de relieve las tensiones y contradicciones que las vindicaciones feministas suscitan en los enfoques te\u00f3ricos supuestamente universalistas y al tiempo capaces de distorsionar la percepci\u00f3n de lo que ata\u00f1e a la mitad de la especie humana. El feminismo es capaz de percibir las \u00abtrampas\u00bb de ciertos discursos, y, en este sentido, no es una alternativa te\u00f3rica m\u00e1s, sino que act\u00faa como conciencia cr\u00edtica, resaltando las tensiones y contradicciones que encierran dichos discursos. (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B9\">Beltr\u00e1n y Maquieira, 2008, p. 11<\/a><\/sup>)<\/p><\/blockquote>\n<p>Esta posici\u00f3n podr\u00edamos aceptarla si s\u00f3lo nos quedamos en la parte acad\u00e9mica; pero el feminismo -tal como han insistido sus defensoras- es, simult\u00e1neamente, una perspectiva te\u00f3rica y un movimiento pol\u00edtico.<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#fn3\">3<\/a><\/sup>\u00a0En este sentido, es \u00fatil poner en evidencia los mecanismos de poder, pero falta el paso siguiente: \u00bfc\u00f3mo desmontarlos?, \u00bfcu\u00e1l es la alternativa a las formas de dominaci\u00f3n?<\/p>\n<p>En este contexto, en el feminismo hay una referencia continua a la cuesti\u00f3n del poder, pero no siempre se explicita su significado; sin embargo, por la manera en que se maneja el t\u00e9rmino parece que se retoma la concepci\u00f3n que proviene de Max Weber en el sentido de que el poder se explica como la posibilidad de tomar decisiones que afecten la vida de otros, pese a la resistencia de \u00e9stos, lo que puede involucrar fuerza y coerci\u00f3n; Weber concibe a la dominaci\u00f3n como un tipo espec\u00edfico de poder y en ella el acento est\u00e1 puesto en lograr la obediencia para minimizar la resistencia (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B49\">Zabludovsky, 1993, p. 34-35<\/a><\/sup>). El poder en estos t\u00e9rminos tiene una connotaci\u00f3n negativa, porque lo que se busca es que los otros act\u00faen a partir de la fuerza, el enga\u00f1o o la manipulaci\u00f3n. La fuerza que conlleva el poder y que se enclava en lo social, tiene una influencia en dos v\u00edas, una de dominaci\u00f3n externa y asim\u00e9trica y otra interna desde la configuraci\u00f3n y represi\u00f3n de la interioridad (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B17\">Fern\u00e1ndez, 1997<\/a><\/sup>).<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n weberiana se puede observar no s\u00f3lo en Millet<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#fn4\">4<\/a><\/sup>\u00a0sino en planteamientos como el siguiente:<\/p>\n<blockquote><p>Esa ley del m\u00e1s fuerte, entendida como algo propio de la naturaleza humana y sedimentada a trav\u00e9s de la costumbre, concede a los hombres -entendido como colectivo- un poder que la teor\u00eda feminista actual ha definido como \u00abpoder patriarcal\u00bb, esto es, como el sistema de dominaci\u00f3n masculina constituido mediante pacto interclasista entre varones [\u2026] como aquel poder que todo var\u00f3n ejerce -o tiene la posibilidad de ejercer- tanto en el \u00e1mbito dom\u00e9stico como en la esfera p\u00fablica con independencia de su situaci\u00f3n social. (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B35\">S\u00e1nchez, 2008, p. 53<\/a><\/sup>)<\/p><\/blockquote>\n<p>En esta cita, el poder se define como un sistema de dominaci\u00f3n masculina que tiene como efecto el sometimiento de las mujeres. Esta definici\u00f3n tiene el problema de que presenta al mismo tiempo una situaci\u00f3n de diagn\u00f3stico correcto: el sometimiento generalizado de las mujeres -que es un aporte fundamental del feminismo-; pero que se explica por una causa \u00fanica insuficientemente explicada: el poder. De esta manera, el razonamiento parece ser: mientras exista cualquier situaci\u00f3n de sometimiento o incluso de desigualdad hacia las mujeres, la raz\u00f3n se encontrar\u00e1 en el poder; percibir as\u00ed al poder conduce a pensar que ese es el problema a vencer.<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#fn5\">5<\/a><\/sup>\u00a0Analicemos diferentes formas de concebir el poder para ver las limitaciones de esta visi\u00f3n.<\/p>\n<p>La propia Joan Scott, en su condici\u00f3n de historiadora, propon\u00eda documentar de qu\u00e9 manera se ha ejercido el poder y suger\u00eda:<\/p>\n<blockquote><p>Sustituir la noci\u00f3n de que el poder social est\u00e1 unificado, es coherente y se encuentra centralizado, por algo similar al concepto de poder en Foucault, que se identifica con constelaciones dispersas de relaciones desiguales, constituidas discursivamente como \u201ccampos de fuerza\u201d sociales. Dentro de estos procesos y estructuras, hay lugar para un concepto de agencia humana como intento (al menos parcialmente racional) de construir una identidad, una vida, un entramado de relaciones, una sociedad con ciertos l\u00edmites y con un lenguaje conceptual que a la vez establece fronteras y contiene la posibilidad de negaci\u00f3n, resistencia, reinterpretaci\u00f3n y el juego de la invenci\u00f3n e imaginaci\u00f3n metaf\u00f3rica. (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B39\">Scott, 1996, p. 287-288<\/a><\/sup>)<\/p><\/blockquote>\n<p>Para Foucault y Scott, entonces, el poder aparece como algo din\u00e1mico, donde por un lado entran en juego diversas fuerzas o discursos, y por el otro, hay la posibilidad de construir una capacidad de resistencia o agencia. De hecho, Foucault fue evolucionando en su manera de entender el poder y acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino:<\/p>\n<blockquote><p>\u201cMicrof\u00edsica del poder\u201d para referirse al ejercicio de un poder distinto de como habitualmente se hab\u00eda concebido e incluso como habitualmente lo hab\u00eda concebido \u00e9l mismo; es decir, distinto del poder Central o el poder Estatal y distinto tambi\u00e9n de un poder pensado b\u00e1sicamente en t\u00e9rminos cl\u00e1sicos de represi\u00f3n y castigo, de opresor y oprimido. (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B2\">Aguilar, 1998, p. 215<\/a><\/sup>)<\/p><\/blockquote>\n<p>En sus \u00faltimos escritos, el autor citado considera que el poder \u201cse est\u00e1 produciendo a cada instante, en todos los puntos, o m\u00e1s bien en toda relaci\u00f3n de un punto con otro\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B18\">Foucault, 2002, p. 113<\/a><\/sup>). La siguiente definici\u00f3n resume su posici\u00f3n:<\/p>\n<blockquote><p>Por poder hay que comprender, primero, la multiplicidad de las relaciones de fuerza inmanentes y propias del dominio en que se ejercen, y que son constitutivas de su organizaci\u00f3n; el juego que por medio de luchas y enfrentamientos incesantes las trasforma, las refuerza, las invierte; los apoyos que dichas relaciones de fuerza encuentran las unas en las otras, de modo que formen cadena o sistema, o, al contrario, los corrimientos, las contradicciones que a\u00edslan a unas de otras; las estrategias, por \u00faltimo, que las tornan efectivas, y cuyo dibujo general o cristalizaci\u00f3n institucional toma forma en los aparatos estatales, en la formulaci\u00f3n de la ley, en las hegemon\u00edas sociales. (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B18\">Foucault, 2002, p. 112-113<\/a><\/sup>)<\/p><\/blockquote>\n<p>En resumen, hay una \u201cinteriorizaci\u00f3n del dominio, esto es la dimensi\u00f3n subjetiva, pero, adem\u00e1s, el poder no es sino se ejerce, no se posee, circula, es una relaci\u00f3n bidireccional, tiene varias caras y permea a toda la sociedad\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B17\">Fern\u00e1ndez, 1997<\/a><\/sup>).<\/p>\n<p>El poder por tanto no es una sustancia que se pueda asir; se manifiesta en un orden social como en las relaciones de sujetos concretos y se expresa en una dominaci\u00f3n externa -a manera de imposici\u00f3n e interna- reflejada en formas de aceptaci\u00f3n. Tampoco es est\u00e1tico; es din\u00e1mico, es decir, sujeto a permanente tensi\u00f3n, pero siempre con la posibilidad de oponerse para mover o equilibrar la balanza. El poder es transformable. La propuesta de Foucault permite entender que existiendo un poder patriarcal tambi\u00e9n es posible configurar instituciones y normas que no responden a su l\u00f3gica; tambi\u00e9n apuntan a confirmar la validez de la propuesta feminista de\u00a0<em>lo personal es pol\u00edtico<\/em>:<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#fn6\">6<\/a><\/sup>\u00a0los micro-poderes -no por peque\u00f1os, sino por invisibles- crean tensiones permanentes, situaciones de poder interpersonales, inestables que van alineando racionalidades y estrategias que definen formas espec\u00edficas de ejercer el poder y que marcan una racionalidad de orden social.<\/p>\n<p>Ahora bien, en la definici\u00f3n de Foucault hay una referencia central a las relaciones de fuerza; aunque no se aclara totalmente su sentido. En un primer momento, se podr\u00eda pensar en situaciones de enfrentamiento; pero aqu\u00ed cabe recordar que Hanna Arendt plantea que:<\/p>\n<blockquote><p>Poder corresponde a la capacidad humana, no simplemente para actuar, sino para actuar concertadamente. El poder nunca es propiedad de una persona; pertenece a un grupo y sigue existiendo mientras que el grupo se mantenga unido. Cuando decimos de alguien que est\u00e1 \u00aben el poder\u00bb nos referimos realmente a que tiene un poder de cierto n\u00famero de personas para actuar en su nombre. En el momento en que el grupo, del que el poder se ha originado (\u2026), desaparece, \u00absu poder\u00bb tambi\u00e9n desaparece. (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B5\">Arendt, 2006, p. 60<\/a><\/sup>)<\/p><\/blockquote>\n<p>Arendt pone el acento no en el enfrentamiento o la fuerza, sino en la cohesi\u00f3n del grupo, y en este sentido podr\u00edamos pensar que lo que otorga la cohesi\u00f3n es la visi\u00f3n compartida, sea que esta se origine por intereses, valores, identidades, etc\u00e9tera; una visi\u00f3n que, adem\u00e1s, es aceptada por otros grupos; es decir, se sienten representados, incluidos en esa visi\u00f3n. De hecho, para Arendt la violencia tiene un car\u00e1cter meramente instrumental y se acude a ella justamente cuando no se tiene poder; es decir, para imponer por la fuerza lo que no se logra a trav\u00e9s del convencimiento y la negociaci\u00f3n; en sus palabras \u201cpoder y violencia no son la misma cosa. El poder y la violencia son opuestos\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B5\">Arendt, 2006, p. 77<\/a><\/sup>).<\/p>\n<p>Dado que ella opone el poder a la violencia, es factible pensar que el ejercicio de aqu\u00e9l es posible en cuanto el grupo puede argumentar racionalmente y dar propuestas a sectores significativos de la poblaci\u00f3n. En este sentido, la propuesta de Arendt parece cercana al concepto de hegemon\u00eda. \u00cd\u00f1igo Errej\u00f3n propone que la hegemon\u00eda puede ser entendida en tres niveles:<\/p>\n<blockquote><p>Como capacidad de direcci\u00f3n, es decir como un grupo que propone metas colectivas que son percibidas como buenas o leg\u00edtimas por la mayor\u00eda, por lo tanto, que es capaz de imprimir un rumbo. Por otra parte, [\u2026] como capacidad de producci\u00f3n de lo universal. Un grupo es capaz de encarnar una idea de lo universal y que su avance coincida con el avance de la sociedad. Eso siempre es inestable, es una relaci\u00f3n nunca cerrada. En tercer lugar, hegemon\u00eda como la construcci\u00f3n de una cierta irreversibilidad, un terreno de disputa pol\u00edtica por el cual hasta los propios adversarios del actor hegem\u00f3nico le tienen que desafiar en sus t\u00e9rminos y con sus par\u00e1metros, de tal manera que incluso si los adversarios ganan, lo hacen en el mismo terreno, merced a parecerse un poco al actor que acaban de derrotar, y por tanto ese actor ha construido un suelo m\u00ednimo. (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B14\">Errej\u00f3n, Thomassen y Stavrakakis, 2016, p. 190<\/a><\/sup>)<\/p><\/blockquote>\n<p>Este breve recorrido alrededor del t\u00e9rmino \u201cpoder\u201d nos coloca, entonces, en el terreno de la disputa por las narrativas que habr\u00e1n de normar las relaciones pol\u00edticas, sociales e interpersonales; es decir, nos colocamos en una posici\u00f3n en la que \u201cla realidad pol\u00edtica est\u00e1 construida por significados hegem\u00f3nicos de palabras clave con pretensiones de dar coherencia a una gran diversidad de hechos f\u00e1cticos [\u2026] la llamada realidad social encuentra en el \u00e1mbito pol\u00edtico su fuente principal de construcci\u00f3n\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B6\">\u00c1valos, 2020, p. 38<\/a><\/sup>). Este es el reto del feminismo: \u201cMe refiero a la capacidad de ser efectivo, de marcar la diferencia en el mundo, del derecho a ser tomado en serio, en conjunto e individualmente\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B8\">Beard, 2018<\/a><\/sup>).<\/p>\n<p>Para concluir este breve recorrido, algunos sectores del feminismo que han pensado el poder como algo m\u00e1s que opresi\u00f3n, se han planteado la<\/p>\n<blockquote><p>Perspectiva del\u00a0<em>poder como cuidado<\/em>\u00a0[que] persigue incluir nuevos actores, nuevas experiencias y nuevos valores en la esfera p\u00fablica. El poder puede ser la relaci\u00f3n social que permite capacitarse a una misma para participar en la sociedad o en la pol\u00edtica, y al mismo tiempo, capacitar a otras personas con las que establecemos una relaci\u00f3n afectiva y respecto a las cuales adquirimos cierto sentimiento de responsabilidad [\u2026] Se pone el acento en el empoderamiento ajeno, en el car\u00e1cter relacional del sujeto pol\u00edtico y en el poder que se produce en las relaciones de reproducci\u00f3n y cuidado. (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B19\">Fuente, 2015, p. 183-184<\/a><\/sup>)<\/p><\/blockquote>\n<p>Lo planteado por Mar\u00eda de la Fuente es interesante por varios motivos; la primera porque vincula el tema del poder con los\u00a0<em>cuidados<\/em>; este t\u00e9rmino hab\u00eda sido acu\u00f1ado por el feminismo para referirse al trabajo reproductivo, al trabajo que hist\u00f3ricamente han realizado las mujeres en el \u00e1mbito de lo privado. Paulatinamente, el t\u00e9rmino se empieza a analizar en una perspectiva m\u00e1s amplia, y as\u00ed se define al cuidado como:<\/p>\n<blockquote><p>Una actividad de especie que incluye todo aquello que hacemos para mantener, continuar y reparar nuestro \u201cmundo\u201d de tal forma que podamos vivir en \u00e9l lo mejor posible. Ese mundo incluye nuestros cuerpos, nuestros seres y nuestro entorno, todo lo cual buscamos para entretejerlo en una red compleja que sustenta la vida. (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B44\">Tronto, 2005, p. 234<\/a><\/sup>)<\/p><\/blockquote>\n<p>Otro elemento aportado por Mar\u00eda de la Fuente es que se plantea el tema de las alianzas no con base al sexo o al g\u00e9nero, sino en torno al cuidado, de hecho, el cuidado podr\u00eda ser la base en torno a la cual se genere una nueva narrativa que se pretende hegem\u00f3nica.<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#fn7\">7<\/a><\/sup>\u00a0Tercero, rescata la propuesta feminista de que lo personal y lo pol\u00edtico no est\u00e1n separados.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"section\">\n<p><a name=\"idm1734896\"><\/a><\/p>\n<p class=\"sec\">La discusi\u00f3n en la arena pol\u00edtica<\/p>\n<p>Con base en los elementos expuestos hasta ahora, nos interesa resaltar algunos aspectos sobre el poder que pueden ser \u00fatiles para plantear algunos retos para la tradici\u00f3n feminista y su lucha por la igualdad:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"list\">\n<p><a name=\"idm1733008\"><\/a><\/p>\n<ul>\n<li>El poder es inestable y est\u00e1 sujeto a continuas tensiones.<\/li>\n<li>El poder es detentado por un grupo que puede hablar en nombre de otros grupos.<\/li>\n<li>El poder se ejerce desde cualquier lugar.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Veamos cada uno de estos elementos:<\/p>\n<div class=\"section\">\n<p><a name=\"idm1729168\"><\/a><\/p>\n<p class=\"sub-subsec\"><em>El poder es inestable y est\u00e1 sujeto a continuas tensiones<\/em><\/p>\n<p>Si bien hay grupos que han detentado el poder, esos grupos pueden cambiar; dentro de la tradici\u00f3n feminista no se suele caracterizar a estos grupos y s\u00f3lo se refiere a un Patriarcado que opera en todas las sociedades -aun cuando autoras como\u00a0<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B39\">Scott (1996)<\/a><\/sup>\u00a0han se\u00f1alado la utilidad de la historia pol\u00edtica para documentar la complejidad de las relaciones de g\u00e9nero. Sin hacer un an\u00e1lisis exhaustivo, es conveniente plantear la conveniencia de precisar qui\u00e9nes ocupan posiciones dominantes y aqu\u00ed vale la pena acudir al t\u00e9rmino acu\u00f1ado por Connell:\u00a0<em>masculinidad hegem\u00f3nica<\/em>. Ese t\u00e9rmino es definido como \u201cla configuraci\u00f3n de la pr\u00e1ctica de g\u00e9nero que incorpora la respuesta aceptada, en un momento espec\u00edfico, al problema de la legitimidad del patriarcado, lo que garantiza (o se considera que garantiza) la posici\u00f3n dominante de los hombres y la subordinaci\u00f3n de las mujeres\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B13\">Connell, 2003, p. 117<\/a><\/sup>).<\/p>\n<p>Se designa as\u00ed un ideal cultural que es inalcanzable pero sirve como referencia para el comportamiento social y tiene como prop\u00f3sito mantener los privilegios masculinos apoyados por poderes institucionales, colectivos y personales; en este sentido, la masculinidad hegem\u00f3nica hace referencia a un modelo de organizaci\u00f3n social basado en un estereotipo de masculinidad que rige tres formas de relaci\u00f3n: tres formas de relaci\u00f3n: la de poder, ligada a la pol\u00edtica; la de producci\u00f3n, referida a la cuesti\u00f3n econ\u00f3mica; y la de catexis, referidas al deseo sexual y a los afectos (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B13\">Connell, 2003, p. 112-113<\/a><\/sup>).<\/p>\n<p>Ahora bien, frente a esta masculinidad hegem\u00f3nica se definen otras masculinidades que ocupan posiciones de subordinaci\u00f3n, complicidad y marginaci\u00f3n (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B13\">Connell, 2003, p. 115-122<\/a><\/sup>); esto indica que existen expresiones de la masculinidad que, si bien obtienen ciertos privilegios de la manera como se determinan las relaciones de g\u00e9nero, al mismo tiempo se ven limitadas en cuanto a la expresi\u00f3n de sus intereses (pensemos en hombres no heterosexuales o atravesados por cuestiones \u00e9tnicas, de racializaci\u00f3n o clase social); pese a que estas expresiones de la masculinidad tienen que adaptarse o negociar con el modelo hegem\u00f3nico -por tanto, son sistem\u00e1ticamente relegadas de los espacios de poder o de los imaginarios sociales- no necesariamente incorporan la posibilidad de la igualdad de g\u00e9nero; sin embargo, es importante hacer notar que desde hace unas dos d\u00e9cadas han empezado a surgir en forma cada vez m\u00e1s numerosa grupos de hombres que en general se autoproclaman como antipatriarcales.<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#fn8\">8<\/a><\/sup><\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de traer a la discusi\u00f3n a Connell es que no se deber\u00eda ver al patriarcado como un ejercicio homog\u00e9neo de poder de los hombres, ya que el patriarcado est\u00e1 sujeto a diversas tensiones que abren la posibilidad de generar alianzas entre grupos feministas y otros sectores de la sociedad. En este sentido, en un estudio realizado en municipios de Oaxaca donde las elecciones se rigen por usos y costumbres, se acu\u00f1a el t\u00e9rmino \u201cmasculinidades convenientes\u201d para hacer referencia a que en las decisiones de los hombres para decidir si apoyan a candidatas mujeres intervienen diferentes factores (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B42\">Torres, 2014<\/a><\/sup>), de manera que es dif\u00edcil pensar en los hombres como un colectivo unificado con objetivos uniformes en su relaci\u00f3n con las mujeres o con cualquier otro tipo de relaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Si el poder no es monol\u00edtico, entonces concebir al patriarcado como un sistema de opresi\u00f3n de los hombres sobre las mujeres puede llevarnos a una generalizaci\u00f3n que dificulta apreciar las diferentes tensiones de g\u00e9nero que se dan entre los hombres.<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#fn9\">9<\/a><\/sup>\u00a0En este sentido, es importante considerar que \u201csi se contin\u00faan ignorando las din\u00e1micas gen\u00e9ricas de los hombres los esfuerzos para alcanzar la igualdad de g\u00e9nero seguir\u00e1n teniendo resultados paliativos y parciales, sin lograr una transformaci\u00f3n positiva en las relaciones de g\u00e9nero\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B42\">Torres, 2014, p. 196<\/a><\/sup>).<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"section\">\n<p><a name=\"idm1710896\"><\/a><\/p>\n<p class=\"sub-subsec\"><em>El poder es detentado por un grupo que puede hablar en nombre de otros grupos<\/em><\/p>\n<p>Este segundo elemento nos coloca en el tema de la cohesi\u00f3n y de los discursos, es decir, la posibilidad de que las diferentes posturas feministas (o parte de ellas) articulen una narrativa com\u00fan que, a partir de considerar las diferencias, permita aglutinarse en torno a una agenda colectiva. Asimismo, otro elemento a considerar es el de las alianzas posibles.<\/p>\n<p>Abordemos estas tres cuestiones. Empecemos por la cohesi\u00f3n del grupo y la definici\u00f3n de la narrativa.<\/p>\n<p>Una experimentada pol\u00edtica mexicana reflexiona que:<\/p>\n<blockquote><p>la historia de las mujeres en el ejercicio del poder parecer\u00eda una circunstancia refleja, en la que, como integrante de una \u00e9lite y en funci\u00f3n de su vinculaci\u00f3n familiar con una dinast\u00eda o con el hombre -verdadero personaje del poder-, llegan a ocupar el eje en la vinculaci\u00f3n de redes de equipo pol\u00edtico y otros espacios claves del poder [\u2026] la situaci\u00f3n empieza a modificarse a partir de 1960. (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B32\">Paredes, 2018, p. 23<\/a><\/sup>)<\/p><\/blockquote>\n<p>Podemos estar de acuerdo en que, como consecuencia del movimiento de las mujeres, muchas de estas han llegado a posiciones de poder por caminos diferentes a los expuestos por Paredes; sin embargo, no queda claro el efecto que ello ha tenido en explorar otras formas de ejercer el poder y sus resultados.<\/p>\n<p>En un estudio de 2009, se concluye que el hecho de que mujeres hayan llegado a la presidencia o a ser primeras ministras de sus pa\u00edses ha tenido un claro impacto en aceptar la normalidad democr\u00e1tica de que mujeres puedan asumir esas posiciones; sin embargo, los avances en materia de igualdad de g\u00e9nero y de justicia social no son tan claros, e identifican al menos dos condiciones por cumplir: que la mujer que ocupe esos cargos \u201chaya tenido experiencias de g\u00e9nero espec\u00edficas y las interprete desde la perspectiva pol\u00edtica y no meramente individual\u2026 [y] que cuente con un espacio program\u00e1tico para cuestiones de g\u00e9nero en su partido, que abogue por la transformaci\u00f3n de las relaciones de g\u00e9nero\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B40\">Stiegler y Gerber, 2009, p. 47<\/a><\/sup>).<\/p>\n<p>Lo que ambas citas ilustran es que si bien ha habido mujeres en posiciones de poder (y cada vez su n\u00famero se incrementa), tambi\u00e9n es cierto que no queda claro si eso es producto de que han representado expresiones masculinas de poder o, puesto de otra manera, cu\u00e1les ser\u00edan los indicadores de que el poder se est\u00e1 ejerciendo con un prop\u00f3sito o de una forma diferente. Al parecer, parte de la problem\u00e1tica es que no se tiene clara una posici\u00f3n de para qu\u00e9 y para qui\u00e9nes se quiere el poder.<\/p>\n<p>Si bien es claro que el feminismo ha representado un movimiento de ruptura pol\u00edtica y cultural, al mismo tiempo a\u00fan no ha construido una narrativa que trascienda la denuncia de las formas de opresi\u00f3n hacia las mujeres y se constituya en una visi\u00f3n que permita reorganizar la vida social, pol\u00edtica y subjetiva, tal como se desprende de la siguiente cita:<\/p>\n<blockquote><p>Pese a su potencial cuestionador, su voluntad universalizadora y a su inter\u00e9s por las v\u00edctimas de violencia (aunque en realidad tambi\u00e9n a causa de ello) el feminismo m\u00e1s institucional se ha visto frecuentemente atrapado en dos dilemas. Si hist\u00f3ricamente se hab\u00edan reclamado derechos civiles a partir de la superioridad moral de la mujer \u00bfQu\u00e9 se hac\u00eda con aquellas a las que se les asignaba moralidad dudosa o no convencional? Por otra parte, pero convergentemente, si se cre\u00eda en un modelo \u00fanico de reivindicaciones universales productos de la ilustraci\u00f3n, y en la existencia de un sujeto \u201cmujer\u201d indiferenciado \u00bfC\u00f3mo entender prioridades diferentes a partir de situaciones sociales diversas, tales como los condicionamientos de clase, \u00e9tnicos o religiosos? (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B26\">Juliano, 2016<\/a><\/sup>)<\/p><\/blockquote>\n<p>Como resultado de este tipo de dilemas, lo que se puede observar actualmente es una diversidad de posturas que, por lo menos en M\u00e9xico, se han centrado m\u00e1s en sus diferencias que en lo que las une. Gisela Espinosa cita a Haraway:<\/p>\n<blockquote><p>No hay otro momento en la historia en que hubiese m\u00e1s necesidad de unidad pol\u00edtica para afrontar con eficacia las denominaciones de raza, g\u00e9nero, sexo y clase [y que] la dolorosa fragmentaci\u00f3n existente entre las feministas en todos los aspectos posibles, ha convertido el concepto de mujer en algo esquivo, en una excusa para la matriz de dominaci\u00f3n de las mujeres entre ellas mismas. (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B15\">Espinosa, 2009, p. 290<\/a><\/sup>)<\/p><\/blockquote>\n<p>Inmediatamente, la autora agrega que \u201cEl feminismo mexicano no ha escapado a ello, y resulta absurdo desde\u00f1ar las coincidencias y desperdiciar el potencial de la energ\u00eda com\u00fan, convirtiendo la diferencia en motivo de exclusi\u00f3n, de distancia y de jerarquizaci\u00f3n\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B15\">Espinosa, 2009, p. 290<\/a><\/sup>).<\/p>\n<p>Si consideramos que la posibilidad de ejercer el poder est\u00e1 ligado a la cuesti\u00f3n de la hegemon\u00eda, es claro que uno de los retos es conformar un discurso articulado que no s\u00f3lo unifique la postura pol\u00edtica de diversos feminismos, sino que tambi\u00e9n genere un impacto en otros sectores de la sociedad, con argumentos estructurados y una agenda pol\u00edtica bien definida. En este sentido, en t\u00e9rminos de la construcci\u00f3n de una agenda que aspira a la hegemon\u00eda, el bienestar de las mujeres debe colocarse en el centro, pero debe buscar, al mismo tiempo, el bienestar de todos los grupos sociales hist\u00f3ricamente discriminados y excluidos.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed cabe aclarar que esta tarea no depende s\u00f3lo de las feministas; a partir de su condici\u00f3n de g\u00e9nero, ellas pudieron identificar mecanismos de desigualdad que hasta esos momentos hab\u00edan pasado desapercibidos para los hombres y con ello abrieron las puertas para ver diversas formas de exclusi\u00f3n (raciales, etarias, por las preferencias y expresiones sexuales, etc.) que parec\u00edan tener or\u00edgenes similares, por lo que no es dif\u00edcil identificar colectivos que desde posturas convergentes puedan abonar a esta causa. Es decir, nos colocamos en el terreno de las alianzas. Beard ha estudiado los factores culturales que dificultan ver a las mujeres en posiciones de poder; sin embargo, no centra su an\u00e1lisis solamente en el reto de construir liderazgos diferentes a los masculinos, tambi\u00e9n propone \u201cconsiderar el poder de forma distinta; significa separarlo del prestigio p\u00fablico; significa pensar de forma colaborativa, en el poder de los seguidores y no solo de los l\u00edderes\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B8\">Beard, 2018<\/a><\/sup>).<\/p>\n<p>La pregunta es \u00bfcon qui\u00e9nes se podr\u00edan establecer alianzas? Las respuestas pueden ser diversas; por ejemplo, si nos colocamos en el debate sobre la interseccionalidad, se podr\u00eda realizar el ejercicio de incluir a quienes han sido excluidos por cuestiones de raza, clase y g\u00e9nero (haciendo referencia a la diversidad sexual, b\u00e1sicamente) (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B48\">Viveros, 2016<\/a><\/sup>); las posturas decoloniales tambi\u00e9n incluyen a los mismos colectivos (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B47\">Villarroel, 2018<\/a><\/sup>); para las ecofeministas es importante replantear la relaci\u00f3n con el medio ambiente (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B43\">Triana, 2016<\/a><\/sup>), lo que podr\u00eda abrir la posibilidad de alianzas con grupos ecologistas, as\u00ed como comunidades ind\u00edgenas, campesinas y espirituales.<\/p>\n<p>Ahora bien, cabr\u00eda otra pregunta \u00bfpodr\u00eda existir una posible alianza con hombres? Aunque existen algunas posturas que niegan esa posibilidad, tambi\u00e9n existen posturas que lo plantean como algo necesario. Si consideramos al patriarcado como un sistema que promueve una organizaci\u00f3n social segmentada en funci\u00f3n del sexo, entonces los hombres reproducen acr\u00edticamente los roles y funciones que les son asignados, pero que podr\u00edan cuestionar y revertir una vez que se percaten de los costos que les acarrean (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B25\">Izquierdo, 2008<\/a><\/sup>); desde las pol\u00edticas p\u00fablicas europeas se plantea que \u201cresulta cada vez m\u00e1s claro que hace falta centrarse m\u00e1s en el papel y las circunstancias de los hombres con el fin de hacer pol\u00edticas eficaces de igualdad de g\u00e9nero. El reto es c\u00f3mo conseguirlo de modo que se refuerce el objetivo principal, es decir la mejora de la situaci\u00f3n de las mujeres\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B46\">Varanka, 2008<\/a><\/sup>).<\/p>\n<p>Como vemos, desde algunas posiciones feministas existen posturas que consideran importante que los hombres se involucren en la igualdad de g\u00e9nero. En este sentido, es necesario referir otra de las preguntas de Uriona: \u00bfQu\u00e9 significa el privilegio? \u00bfC\u00f3mo los hombres -que han tenido un rol opresor- pueden autoreflexionarse? (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B45\">Uriona, 2020<\/a><\/sup>). En este caso, en general los textos sobre las masculinidades se han centrado sobre todo en temas de violencia, pero no en analizar los mecanismos de poder y sus alternativas. Sin embargo, este no es el \u00fanico reto. En un informe reciente, se se\u00f1ala que \u201cla presencia de hombres aliados es escasa, no org\u00e1nica y de poca fuerza; existen prevenciones, barreras y temores que limitan la relaci\u00f3n y la acci\u00f3n conjunta, resultado de desconfianzas construidas hist\u00f3ricamente por relaciones asim\u00e9tricas propias de un modelo patriarcal\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B11\">Cardona y Lozano, 2021, p. 6<\/a><\/sup>).<\/p>\n<p>Si bien existen colectivos de hombres que se consideran antipatriarcales, su n\u00famero a\u00fan es reducido y tampoco queda tan obvio que tengan una articulaci\u00f3n pol\u00edtica entre ellos como para generar un discurso y una fuerza pol\u00edtica para construir alianzas. Por lo pronto, se han conformado algunos colectivos, pero de momento generan m\u00e1s incertidumbre que propuestas para lograr ejercicios de poder que abonen a la igualdad de g\u00e9nero; sin embargo, el hecho de que asuman que su creaci\u00f3n est\u00e1 sustentada en el feminismo resulta esperanzador, dado que \u201cm\u00e1s que mujeres, lo que se necesita son personas de pensamiento feminista, anticapitalista, ecologista, no belicista, etc, una reflexi\u00f3n que se puede enmarcar dentro de lo que planteaban y abogaban las feministas radicales de los a\u00f1os setenta\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B31\">Monasterio, 2005, p. 9<\/a><\/sup>).<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"section\">\n<p><a name=\"idm1670624\"><\/a><\/p>\n<p class=\"sub-subsec\"><em>El poder se ejerce desde cualquier lugar<\/em><\/p>\n<p>El feminismo ha aportado a los marcos te\u00f3ricos y metodol\u00f3gicos la necesidad de considerar el espacio privado como parte del an\u00e1lisis; en este sentido, y siguiendo con la perspectiva foucaultiana, es necesario indagar en los procesos que inciden en la capacidad de agencia de las mujeres y en las responsabilidades masculinas para cuestionar y abandonar posiciones de privilegio.<\/p>\n<p>Marisol Aguilar considera que Foucault tiene el gran m\u00e9rito de ubicar al poder en un terreno en el que cada relaci\u00f3n implica un dominador y un dominado; de acuerdo con Foucault, todos somos part\u00edcipes de la reproducci\u00f3n del poder y, al mismo tiempo, todos tenemos la posibilidad de alcanzar la libertad a trav\u00e9s de la resistencia sistem\u00e1tica a ese poder que se nos impone (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B2\">Aguilar, 1998, p. 220<\/a><\/sup>). Esta idea merece matizarse en dos sentidos. En primer lugar, la posibilidad real de resistencia; dentro de la teor\u00eda de g\u00e9nero y de las discriminaciones est\u00e1 bien documentada la dificultad que tienen los colectivos sistem\u00e1ticamente excluidos de revertir su situaci\u00f3n; sin embargo, el mismo movimiento de las mujeres, de los afrodescendientes o de la diversidad sexual demuestran que, aunque dif\u00edcil, es posible resistirse con mayor o menor \u00e9xito, a trav\u00e9s de la realizaci\u00f3n de sus propios discursos de enmarque, que han servido para visibilizar su situaci\u00f3n y demandar la generaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas en las que se reconozcan sus derechos.<\/p>\n<p>En segundo lugar, es importante resaltar la responsabilidad que tienen quienes ejercen el dominio; es decir, no se puede pedir solamente a quien est\u00e1 en posici\u00f3n de dominado que revierta una relaci\u00f3n de fuerza; tambi\u00e9n debe exigirse al dominador que responda por sus actos; de alguna manera, las revoluciones y la construcci\u00f3n del andamiaje para la defensa de los derechos humanos parten de esta concepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como parte de sus estrategias pol\u00edticas, los movimientos feministas siempre han dado importancia al empoderamiento o agencia de las mujeres.<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#fn10\">10<\/a><\/sup><\/p>\n<blockquote><p>El empoderamiento tiene una doble dimensi\u00f3n: por un lado, significa la toma de conciencia del poder que individual y colectivamente tienen las mujeres. En este sentido, el empoderamiento tiene que ver con la recuperaci\u00f3n de la propia dignidad de cada mujer como persona. El empoderamiento; adem\u00e1s, tiene una dimensi\u00f3n pol\u00edtica, en cuanto pretende que las mujeres est\u00e9n presentes en los lugares donde se toman las decisiones, es decir, ejercer el poder. (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B34\">R\u00edo, 2013, p. 101<\/a><\/sup>)<\/p><\/blockquote>\n<p>De acuerdo con la visi\u00f3n feminista de que\u00a0<em>lo personal es pol\u00edtico<\/em>, el empoderamiento es al mismo tiempo un proceso donde las mujeres cobran conciencia de su capacidad de agencia para transformar sus entornos inmediatos (las relaciones familiares de poder, la redistribuci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico y de cuidados, la posibilidad de realizar proyectos personales, entre otros), as\u00ed como de la necesidad de modificar estructuras sociales y pol\u00edticas (marcos jur\u00eddicos, instituciones, medios de comunicaci\u00f3n, etc\u00e9tera). Actuar solamente en alguno de esos niveles, limitar\u00eda los alcances en el otro \u00e1mbito.<\/p>\n<p>Por otra parte, tambi\u00e9n es importante analizar cu\u00e1les son los factores que motivan a los hombres a cuestionar sus posiciones de privilegio y c\u00f3mo ello se puede materializar en conductas igualitarias. En este sentido, es importante conocer los mecanismos que operan para que los hombres asuman posiciones de control y dominio. Entre las respuestas comunes est\u00e1 el hecho de que en una construcci\u00f3n patriarcal, la figura masculina ha sido responsabilizada de una serie de roles y mandatos que normalizan una serie de ideas y conductas basadas en la jerarquizaci\u00f3n de los sexos; es decir, operan mecanismos de socializaci\u00f3n. Sin embargo, al mismo tiempo, las personas pueden cuestionar y, eventualmente, abandonar ese tipo de aprendizajes; a esto apuestan todos los modelos que tratan de erradicar violencia masculina (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B24\">Iniciativa Spotlight, UNFPA, Promundo-US y EME-Fundaci\u00f3n CulturaSalud, 2021<\/a><\/sup>).<\/p>\n<p>Pese a que el tema de la violencia es lo que m\u00e1s se ha tratado en el trabajo pr\u00e1ctico con hombres, quiz\u00e1 no se han terminado de explorar los mecanismos subjetivos y relacionales que est\u00e1n detr\u00e1s de la violencia. Tradicionalmente, en la literatura feminista se asume que los hombres ocupan posiciones de poder respecto a sus parejas e hijos; sin embargo, si hici\u00e9ramos el experimento de retomar conceptos de Arendt y aplicarlos a estos contextos micro, quiz\u00e1 podr\u00edamos vislumbrar otras formas de interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde el feminismo, cuando se se\u00f1ala que los hombres tienen posiciones de poder en las familias, normalmente se considera que opera un mecanismo de sujeci\u00f3n que tiene como prop\u00f3sito mantener un sistema general o social de dominio sobre las mujeres. Sin embargo, recordemos que para Arendt poder y violencia son opuestos, por lo que podr\u00eda pensarse que quiz\u00e1 la hip\u00f3tesis a plantear es que los hombres \u201ccarecen\u201d de poder, de manera que al recibir el mandato de que lo masculino debe colocarse por encima de lo femenino, se acude a la violencia para lograrlo. Ellos para conseguirlo por v\u00edas no violentas, en un entorno en el que los mecanismos sociales que aseguraban un orden de g\u00e9nero r\u00edgido se est\u00e1n resquebrajando. Por otra parte, tambi\u00e9n permite entender la postura de Kaufman en el sentido de que los hombres tienen experiencias contradictorias en torno al poder:<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#fn11\">11<\/a><\/sup>\u00a0como fuente de privilegio, pero tambi\u00e9n de dolor; en este sentido, considera que analizar m\u00e1s a fondo las vivencias de poder -violencia, propondr\u00edamos nosotros- que tienen los hombres, sea \u201cla base para que los hombres acepten el feminismo\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B27\">Kaufman, 1995<\/a><\/sup>).<\/p>\n<p>Esta breve referencia a la necesidad de considerar las experiencias subjetivas de los hombres apunta a plantear el tema de g\u00e9nero como una estructura donde hay ganadores y perdedores, pero esta clasificaci\u00f3n no necesariamente se determina en torno al sexo como \u00fanico factor; habr\u00eda que considerar la clase, la cuesti\u00f3n \u00e9tnica o racial, las preferencias sexuales, etc\u00e9tera; en todo caso, \u201csi los estudios sobre varones coinciden con los objetivos feministas y si logramos un movimiento reivindicativo de varones y mujeres por relaciones igualitarias y en contra de la opresi\u00f3n hacia la mujer, favoreceremos ganar la batalla que no es en contra de ning\u00fan grupo sexuado\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B41\">Tena, 2010, p. 291<\/a><\/sup>).<\/p>\n<p>Problematizar las experiencias de poder o violencia de los hombres o la manera como las mujeres recuperan su capacidad de agencia requerir\u00eda mayor reflexi\u00f3n. Aqu\u00ed solo se quiere se\u00f1alar que una reconsideraci\u00f3n conceptual del t\u00e9rmino \u201cpoder\u201d tambi\u00e9n debe incluir las expresiones de \u00e9ste en las relaciones interpersonales, siempre y cuando consideremos que \u201csi queremos comprender el ejercicio del poder para resistirlo, debemos incluir el estudio de las configuraciones de la subjetividad desde una \u00f3ptica pol\u00edtica\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B3\">Amigot, 2005, p. 354<\/a><\/sup>).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"section\">\n<p><a name=\"idm1643104\"><\/a><\/p>\n<p class=\"sec\">Conclusiones<\/p>\n<p>En este art\u00edculo hemos argumentado sobre la necesidad de que en el feminismo se discuta en mayor medida sobre el poder, porque la concepci\u00f3n que mayor aceptaci\u00f3n tiene -el poder como algo monol\u00edtico que se impone verticalmente- tiene poca capacidad explicativa y determina estrategias pol\u00edticas limitadas. Cuando se analiza el poder en su complejidad, se advierte que este es din\u00e1mico -est\u00e1 sujeto a tensiones que lo pueden socavar o modificar-, est\u00e1 descentralizado -el poder se expresa tanto en cada interacci\u00f3n humana como en la actuaci\u00f3n de los gobiernos, las empresas, los sindicatos, etc\u00e9tera- y est\u00e1 detentado por un grupo cuya fuerza radica en su cohesi\u00f3n y en la capacidad de articular una visi\u00f3n que otros grupos aceptan como v\u00e1lida.<\/p>\n<p>En realidad, los movimientos de las mujeres tendr\u00edan que reconocer que ya constituyen un factor relevante de poder en buena parte de nuestras sociedades; es decir, pese a limitaciones de todo tipo, tienen capacidad de influir en la creaci\u00f3n de instituciones; en las asignaciones presupuestales; en la definici\u00f3n de marcos jur\u00eddicos, y en la construcci\u00f3n de nuevos imaginarios culturales y sociales. Pero quiz\u00e1 el mejor indicador de su poder es la embestida conservadora que se registra en la regi\u00f3n latinoamericana: dada la virulencia con que se atacan las posturas feministas es claro que, para esos grupos, los movimientos feministas ya son reconocidos como factores de poder y son combatidos para disminuir su capacidad de influencia. En vista de lo anterior, aparecen tres factores por atender.<\/p>\n<p>El primero tiene que ver con la cohesi\u00f3n. En general, los grupos conservadores que se oponen al feminismo tienen gran capacidad de acci\u00f3n debido a un funcionamiento jer\u00e1rquico que aparece sin fisuras. En cuanto al movimiento de las mujeres, se ha pasado de la lucha por la igualdad entre el \u201chombre\u201d y la \u201cmujer\u201d al reconocimiento de las m\u00faltiples singularidades que atraviesan a las mujeres; en cierto sentido, es dif\u00edcil lograr la unidad de grupos que tienen realidades tan distintas (en relaci\u00f3n con la sexualidad, la posici\u00f3n econ\u00f3mica, el tono de piel, el pa\u00eds de origen, etc.); pero al mismo tiempo, es un hecho que independientemente de las caracter\u00edsticas e identidades que est\u00e1n en juego, todas las mujeres sufren las consecuencias de un orden pol\u00edtico y social que las excluye o les resta oportunidades permanentemente. Se puede documentar que los logros que las mujeres han obtenido (desde la CEDAW y la Conferencia de Beijing, hasta los logros nacionales y locales obtenidos en diferentes pa\u00edses) han sido fruto de la capacidad de aglutinarse en torno a tem\u00e1ticas espec\u00edficas que son de inter\u00e9s com\u00fan.<\/p>\n<p>En segundo lugar, est\u00e1 la cuesti\u00f3n de la narrativa que se busca imponer como hegem\u00f3nica. En este sentido, las posiciones conservadoras han logrado colocar un discurso claro y comprensible en el sentido de que la \u201cideolog\u00eda de g\u00e9nero\u201d representa una amenaza a la vida y a los valores sociales. En el caso de las posturas feministas, no se ha estructurado una argumentaci\u00f3n clara y consensada del rumbo a seguir; de hecho, pareciera que s\u00f3lo quienes se especializan en estos temas tienen la capacidad de rastrear las diferentes posiciones y, adem\u00e1s, queda la sensaci\u00f3n de que los colectivos asociados a las diferentes posiciones est\u00e1n m\u00e1s interesados en defender una postura que en tratar de ofrecer a la sociedad una narrativa incluyente que pueda disputar la hegemon\u00eda a los discursos en boga.<\/p>\n<p>En este sentido, es importante discutir lo que el feminismo ha aportado a la humanidad: demostrar las diferentes formas de opresi\u00f3n de las mujeres y proponer v\u00edas para que estas desaparezcan, pero sobre todo, detectar carencias en el abordaje de los asuntos te\u00f3ricos y sociales, por ejemplo, la universalizaci\u00f3n del conocimiento generado a partir de la experiencia masculina -de cierta experiencia masculina-, la desatenci\u00f3n del espacio privado porque no parec\u00eda importante para el desarrollo y la conducci\u00f3n de la polis, entre otras. Actualmente sabemos que lo p\u00fablico y lo privado constituyen una divisi\u00f3n artificial que mantiene un orden social que se basa en la restricci\u00f3n de derechos y oportunidades para las mujeres, al relegarlas a la esfera privada, a cargo del cuidado. Precisamente, en los \u00faltimos a\u00f1os se est\u00e1 produciendo un fuerte debate en la teor\u00eda de g\u00e9nero para visibilizar que el cuidado es fundamental para el sostenimiento de la vida; no es el espacio para hablar de ello, pero pareciera que esta argumentaci\u00f3n podr\u00eda ser la base para conformar un nuevo orden social. Es decir, habr\u00eda que analizar si el feminismo es un cuerpo conceptual y pol\u00edtico creado por las mujeres para las mujeres o se trata de una propuesta que al cuestionar la construcci\u00f3n \u201cpatriarcal\u201d de las sociedades ofrece v\u00edas de liberaci\u00f3n a mujeres y a hombres.<\/p>\n<p>Finalmente, en tercer lugar, se encuentra el tema de las alianzas. No est\u00e1 mal que este asunto se plantee a nivel de los propios colectivos; quiz\u00e1 en el corto plazo sea dif\u00edcil lograr una cohesi\u00f3n entre todas las expresiones del feminismo y el movimiento de las mujeres, por lo que se podr\u00edan plantear alianzas temporales entre algunas de ellas, en torno a temas concretos. Sin embargo, tambi\u00e9n habr\u00eda que ubicar a los diferentes grupos humanos que est\u00e1n siendo afectados por la estructura de g\u00e9nero vigente. Para reforzar esta idea, vale la pena concluir con una cita: \u201c\u2018Si las mujeres negras somos libres, esto puede significar que cualquier otra persona es libre, dado que nuestra libertad necesita la supresi\u00f3n de la totalidad del sistema de opresi\u00f3n\u2019. En esto reside gran parte del inter\u00e9s para analizar sus reivindicaciones y las de otros grupos, como las transexuales o las prostitutas\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B26\">Juliano, 2016<\/a><\/sup>).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"article-back\" class=\"back\">\n<div>\n<p><a name=\"references\"><\/a><\/p>\n<p class=\"sec\">Fuentes consultadas<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B1\"><\/a>Agra, M. (2012). El feminismo y\/en la filosof\u00eda pol\u00edtica. En Laguna. N\u00fam. 30. pp. 31-45. Disponible en\u00a0<a href=\"https:\/\/riull.ull.es\/xmlui\/bitstream\/handle\/915\/2450\/L_30_%282012%29_02.pdf?sequence=5&amp;isAllowed=y\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/riull.ull.es\/xmlui\/bitstream\/handle\/915\/2450\/L_30_%282012%29_02.pdf?sequence=5&amp;isAllowed=y<\/a>\u00a0[\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B2\"><\/a>Aguilar, M. (1998). 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Disponible en\u00a0<a href=\"https:\/\/serviciosesencialesviolencia.org\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ha_Informe_Central_CORREGIDO.pdf?fbclid=IwAR101Kr-8_fKEMnnkZ_aB_3BQ1Xmhrjo4kJh_99-0mRcGf-9zp-4M9iRml3o\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/serviciosesencialesviolencia.org\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ha_Informe_Central_CORREGIDO.pdf?fbclid=IwAR101Kr-8_fKEMnnkZ_aB_3BQ1Xmhrjo4kJh_99-0mRcGf-9zp-4M9iRml3o<\/a>\u00a0[\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B25\"><\/a>Izquierdo, M. (2008). Lo que cuesta ser hombre: costes y beneficios de la masculinidad. En EMAKUNDE\/Instituto Vasco de la Mujer (Coord.).\u00a0<em>Congreso SARE 2007. \u201cMasculinidad y vida cotidiana\u201d<\/em>. pp. 17-50. Vitoria-Gasteiz: EMAKUNDE\/Instituto Vasco de la Mujer. 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Disponible en\u00a0<a href=\"http:\/\/www.inif.ucr.ac.cr\/recursos\/docs\/Revista%20de%20Filosof%C3%ADa%20UCR\/LIV\/Art%C3%ADculo%203.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.inif.ucr.ac.cr\/recursos\/docs\/Revista%20de%20Filosof%C3%ADa%20UCR\/LIV\/Art%C3%ADculo%203.pdf<\/a>\u00a0[\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B30\"><\/a>MenEngage. (s\/f).\u00a0<em>Hombres, masculinidades y cambios en el poder: Un documento de debate sobre la participaci\u00f3n de los hombres en la igualdad de g\u00e9nero desde Beijing 1995 hasta el a\u00f1o 2015<\/em>. n\/e: MenEngage. Disponible en\u00a0<a href=\"http:\/\/menengage.org\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/Beijing-20-Hombres-Masculinidades-y-Cambios-en-el-Poder-MenEngage-2014.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/menengage.org\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/Beijing-20-Hombres-Masculinidades-y-Cambios-en-el-Poder-MenEngage-2014.pdf<\/a>\u00a0[\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B31\"><\/a>Monasterio, M. (2005).\u00a0<em>\u00bfEs el feminismo una teor\u00eda pol\u00edtica o una \u00e9tica?<\/em>\u00a0Madrid: VII Mag\u00edster en G\u00e9nero y Desarrollo, Instituto Complutense de Estudios Internacionales. Disponible en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.mujeresenred.net\/IMG\/pdf\/feminismo.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.mujeresenred.net\/IMG\/pdf\/feminismo.pdf<\/a>\u00a0[\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B32\"><\/a>Paredes, B. (2018). \u00bfLa historia universal registra un ejercicio femenino del poder? En Brennan, M., Carrasco, C., Cumsille, B., Gonz\u00e1lez, M., Morante, M., Paredes, B. y Zavaleta, R.\u00a0<em>Mujeres y poder. G\u00e9nero y ejercicio del poder pol\u00edtico. Evoluci\u00f3n de las acciones afirmativas a favor de las mujeres<\/em>. pp. 17-24. Ciudad de M\u00e9xico: Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci\u00f3n. Disponible en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.te.gob.mx\/publicaciones\/sites\/default\/files\/\/archivos_libros\/Mujeres%20y%20poder_para%20micrositio_6%20julio%202018.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.te.gob.mx\/publicaciones\/sites\/default\/files\/\/archivos_libros\/Mujeres%20y%20poder_para%20micrositio_6%20julio%202018.pdf<\/a>\u00a0[\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B33\"><\/a>P\u00e9rez, A. (2006).\u00a0<em>Perspectivas feministas en torno a la econom\u00eda. El caso de los cuidados<\/em>. Madrid: Consejo Econ\u00f3mico y Social. Disponible en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/309669736_Perspectivas_feministas_en_torno_a_la_economia_El_caso_de_los_cuidados\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/309669736_Perspectivas_feministas_en_torno_a_la_economia_El_caso_de_los_cuidados<\/a>\u00a0[\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B34\"><\/a>R\u00edo, A. (2013). Educaci\u00f3n para el Desarrollo, incidencia pol\u00edtica y participaci\u00f3n empoderadora: tres expresiones de una cooperaci\u00f3n transformadora en clave feminista. En R\u00edo, A., Dema, S. y Palacios, R.\u00a0<em>Voces y saberes feministas. Hacia una agenda de cooperaci\u00f3n emancipadora<\/em>. Bilbao: Instituto de Estudios sobre Desarrollo y Cooperaci\u00f3n Internacional de la Universidad del Pa\u00eds Vasco (HEGOA). 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Disponible en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.legisver.gob.mx\/equidadNotas\/publicacionLXIII\/Victoria%20Sau%20-%20Diccionario%20Ideologico%20Feminista%20II%20(1981).pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.legisver.gob.mx\/equidadNotas\/publicacionLXIII\/Victoria%20Sau%20-%20Diccionario%20Ideologico%20Feminista%20II%20(1981).pdf<\/a>\u00a0[\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B37\"><\/a>Sau, V. (2000).\u00a0<em>Diccionario ideol\u00f3gico feminista, volumen I<\/em>. Barcelona: Icaria . Disponible en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.legisver.gob.mx\/equidadNotas\/publicacionLXIII\/Victoria%20Sau%20-%20Diccionario%20Ideologico%20Feminista%20I%20(1981).pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.legisver.gob.mx\/equidadNotas\/publicacionLXIII\/Victoria%20Sau%20-%20Diccionario%20Ideologico%20Feminista%20I%20(1981).pdf<\/a>\u00a0[\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B38\"><\/a>Schuster, M. (2018). Las luchas feministas y la reacci\u00f3n conservadora. Entrevista a Erika Guevara.\u00a0<em>Nueva Sociedad<\/em>. Disponible en\u00a0<a href=\"https:\/\/nuso.org\/articulo\/las-luchas-feministas-y-la-reaccion-conservadora\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/nuso.org\/articulo\/las-luchas-feministas-y-la-reaccion-conservadora\/<\/a>\u00a0[\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B39\"><\/a>Scott, J. (1996). El g\u00e9nero: Una categor\u00eda \u00fatil para el an\u00e1lisis hist\u00f3rico. En Lamas, M.\u00a0<em>El g\u00e9nero: la construcci\u00f3n cultural de la diferencia sexual<\/em>. pp. 265-302. Ciudad de M\u00e9xico: PUEG, UNAM-Miguel \u00c1ngel Porr\u00faa. [\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B40\"><\/a>Stiegler, B. y Gerber, E. (2009).\u00a0<em>G\u00e9nero y poder. El significado del g\u00e9nero en los m\u00e1s altos cargos pol\u00edticos: los casos de Alemania, Chile, Argentina y Espa\u00f1a<\/em>. 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Disponible en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.emakunde.euskadi.eus\/contenidos\/informacion\/publicaciones_jornadas\/es_emakunde\/adjuntos\/sare2004_es.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.emakunde.euskadi.eus\/contenidos\/informacion\/publicaciones_jornadas\/es_emakunde\/adjuntos\/sare2004_es.pdf<\/a>\u00a0[\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B45\"><\/a>Uriona, P. (2020-12-14). Feminismos y masculinidades vs. patriarcado: \u00bfuna posible convergencia anti sist\u00e9mica? En 7<em>mo.<\/em>\u00a0<em>Encuentro de Trabajo en masculinidades &#8211; Bolivia 2020<\/em>. La Paz: Centro de Investigaci\u00f3n Social Tecnolog\u00eda Apropiada y Capacitaci\u00f3n (CISTAC). Disponible en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/events\/177686787421811\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.facebook.com\/events\/177686787421811<\/a>\u00a0[\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B46\"><\/a>Varanka, J. (2008). La igualdad de g\u00e9nero necesita a los hombres, los hombres necesitan igualdad de g\u00e9nero. En EMAKUNDE\/Instituto Vasco de la Mujer (Coord.).\u00a0<em>Congreso Internacional Sare 2007: \u201cMasculinidad y vida cotidiana\u201d<\/em>. pp. 323-353. Vitoria-Gasteiz: EMAKUNDE\/Instituto Vasco de la Mujer . Disponible en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.emakunde.euskadi.eus\/contenidos\/informacion\/publicaciones_jornadas\/es_emakunde\/adjuntos\/sare2007_es.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.emakunde.euskadi.eus\/contenidos\/informacion\/publicaciones_jornadas\/es_emakunde\/adjuntos\/sare2007_es.pdf<\/a>\u00a0[\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B47\"><\/a>Villarroel, Y. (2018). Feminismos descoloniales latinoamericanos: geopol\u00edtica, resistencia y\u00a0<em>relaciones internacionales<\/em>. En Relaciones Internacionales. N\u00fam. 39. pp. 103-119. DOI: https:\/\/doi.org\/10.15366\/relacionesinternacionales2018.39.006 [\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B48\"><\/a>Viveros, M. (2016). La interseccionalidad: una aproximaci\u00f3n situada a la dominaci\u00f3n. En\u00a0<em>Debate Feminista<\/em>\u00a0N\u00fam. 52. pp. 1-17. Disponible en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0188947816300603\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0188947816300603<\/a>\u00a0[\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<p class=\"ref\"><a name=\"B49\"><\/a>Zabludovsky, G. (1993). Autoridad, liderazgo y democracia (una revisi\u00f3n te\u00f3rica). En\u00a0<em>Estudios. filosof\u00eda-historia-letras<\/em>. N\u00fam. 34. pp. 33-49. DOI: https:\/\/doi.org\/10.5347\/01856383.0034.000172627 [\u00a0<a>Links<\/a>\u00a0]<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"foot-notes\">\n<p><a name=\"fn1\"><\/a><\/p>\n<div class=\"fn\">\n<p><a name=\"fn1\"><\/a><sup>1<\/sup>En un estudio de la OCDE \u201cSe prev\u00e9 que para 2060, de no haber un cambio en los enfoques de pol\u00edtica, la desigualdad en los pa\u00edses promedio de la OCDE coincidir\u00e1 con la que se observa hoy en los pa\u00edses m\u00e1s desiguales\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B28\">Keeley, 2018, p. 117<\/a><\/sup>).<\/p>\n<\/div>\n<p><a name=\"fn2\"><\/a><\/p>\n<div class=\"fn\">\n<p><a name=\"fn2\"><\/a><sup>2<\/sup>Millet retoma la concepci\u00f3n de Weber del poder como \u201crelaci\u00f3n de dominio y subordinaci\u00f3n\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B4\">Amor\u00f3s, 2005, p. 17<\/a><\/sup>).<\/p>\n<\/div>\n<p><a name=\"fn3\"><\/a><\/p>\n<div class=\"fn\">\n<p><a name=\"fn3\"><\/a><sup>3<\/sup>El \u201cfeminismo es pol\u00edtica y es teor\u00eda pol\u00edtica, lo cual nos lleva a poner en entredicho las pretensiones de reducirlo sin m\u00e1s a ideolog\u00eda o movimiento, y a incidir en que el feminismo no s\u00f3lo ha influido y provocado cambios a nivel personal y social sino tambi\u00e9n a nivel te\u00f3rico\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B1\">Agra, 2012, p. 32-33<\/a><\/sup>).<\/p>\n<\/div>\n<p><a name=\"fn4\"><\/a><\/p>\n<div class=\"fn\">\n<p><a name=\"fn4\"><\/a><sup>4<\/sup>Recu\u00e9rdese que Kate Millet ha sido uno de los pilares importantes en la construcci\u00f3n del andamiaje te\u00f3rico del feminismo.<\/p>\n<\/div>\n<p><a name=\"fn5\"><\/a><\/p>\n<div class=\"fn\">\n<p><a name=\"fn5\"><\/a><sup>5<\/sup>Hierro, por ejemplo, reconoce dos v\u00edas de poder femenino: cumplir el rol tradicional en la familia o imitar el que ejercen los hombres -ambos-, se\u00f1ala, ejemplos del \u201cmal poder\u201d. Frente a ellos propone \u201cotro tipo de poder desarrollado por algunas mujeres y que resulta valioso; surge del conocimiento de s\u00ed mismas, primero, y luego de las y los dem\u00e1s. Se trata de la capacidad de cuidar y ejercer la responsabilidad, la autoestima, el autodesarrollo y finalmente sentir placer para desarrollar el trabajo creativo y hacer una contribuci\u00f3n social\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B23\">Hierro, 2003, p. 135<\/a><\/sup>). En esta concepci\u00f3n pareciera que el poder pol\u00edtico, es \u201cmal poder\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<p><a name=\"fn6\"><\/a><\/p>\n<div class=\"fn\">\n<p><a name=\"fn6\"><\/a><sup>6<\/sup>Las posturas de Foucault han sido objeto de debate por algunas autoras dentro del feminismo. Para una discusi\u00f3n extensa sobre ello, consultar (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B3\">Amigot, 2005<\/a><\/sup>).<\/p>\n<\/div>\n<p><a name=\"fn7\"><\/a><\/p>\n<div class=\"fn\">\n<p><a name=\"fn7\"><\/a><sup>7<\/sup>Para una discusi\u00f3n sobre las implicaciones del concepto cuidado, se puede consultar:\u00a0<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B33\">P\u00e9rez, 2006<\/a><\/sup>;\u00a0<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B12\">Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina y el Caribe (CEPAL), 2022<\/a><\/sup>.<\/p>\n<\/div>\n<p><a name=\"fn8\"><\/a><\/p>\n<div class=\"fn\">\n<p><a name=\"fn8\"><\/a><sup>8<\/sup>Por ejemplo: \u201cla creaci\u00f3n de MenEngage, una red internacional de m\u00e1s de 600 ONG con coordinadores regionales en seis regiones del mundo, redes a nivel de pa\u00eds en 32 de estos, y que incluye a ONU Mujeres, el UNFPA y otros socios aliados. La red surgi\u00f3 como una iniciativa para fortalecer los v\u00ednculos y el aprendizaje; mejorar la base de pruebas y el campo de pr\u00e1ctica; estructurar una causa com\u00fan de los hombres y los ni\u00f1os que trabajan por la igualdad de g\u00e9nero; y crear un conjunto de principios b\u00e1sicos para orientar e informar el creciente campo del activismo masculino a favor de la igualdad de g\u00e9nero. Uno de sus principios fundamentales es su alianza con movimientos de derechos de las mujeres y una perspectiva feminista, as\u00ed como el reconocimiento de que los hombres y los ni\u00f1os tambi\u00e9n se ven afectados por las normas de g\u00e9nero r\u00edgidas y da\u00f1inas\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B30\">MenEngage, s\/f, p. 23<\/a><\/sup>).<\/p>\n<\/div>\n<p><a name=\"fn9\"><\/a><\/p>\n<div class=\"fn\">\n<p><a name=\"fn9\"><\/a><sup>9<\/sup>Es interesante observar que en una primera versi\u00f3n, Victoria Sau define al patriarcado como \u201cuna toma de poder hist\u00f3rica por parte de los hombres sobre las mujeres cuyo agente ocasional fue de orden biol\u00f3gico, si bien elevado \u00e9ste a la categor\u00eda pol\u00edtica y econ\u00f3mica\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B36\">Sau, 2000, p. 237-238<\/a><\/sup>); en un segundo volumen considera que el patriarcado es un antecedente de una nueva forma de dominaci\u00f3n: el neopatriarcalismo, definido como \u201cuna misoginia religiosa, social y cultural, d\u00e1ndose por supuesta la exclusi\u00f3n de la mujer de lo econ\u00f3mico y de lo pol\u00edtico\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B36\">Sau, 2001, p. 239<\/a><\/sup>). La autora identifica un cambio en el mecanismo de opresi\u00f3n, pero no en los sujetos: los hombres siguen siendo considerados una masa homog\u00e9nea que defiende posiciones de dominaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<p><a name=\"fn10\"><\/a><\/p>\n<div class=\"fn\">\n<p><a name=\"fn10\"><\/a><sup>10<\/sup>En muchas ocasiones, se prefiere el t\u00e9rmino \u201cagencia\u201d al de empoderamiento, pues las mujeres se convierten en agentes de su propia liberaci\u00f3n (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B10\">Belvedresi, 2018<\/a><\/sup>).<\/p>\n<\/div>\n<p><a name=\"fn11\"><\/a><\/p>\n<div class=\"fn\">\n<p><a name=\"fn11\"><\/a><sup>11<\/sup>\u201cLa toma de conciencia de las expresiones contradictorias del poder entre los hombres nos permite entender mejor las interacciones entre clase, orientaci\u00f3n sexual, etnicidad, edad y otros factores en la vida de los hombres; por esto hablo de experiencias contradictorias de poder en forma plural. Nos permite entender mejor el proceso de adquisici\u00f3n del g\u00e9nero para los hombres. Nos permite captar mejor lo que podr\u00edamos clasificar como el trabajo gen\u00e9rico de una sociedad\u201d (<sup><a href=\"https:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632023000200073#B27\">Kaufman, 1995<\/a><\/sup>).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"foot-notes\">\n<div class=\"history\">\n<p>**Doctorante en Ciencias Sociales, \u00e1rea de Relaciones de Poder y Cultura Pol\u00edtica, de la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana-Xochimilco, M\u00e9xico. Correo electr\u00f3nico: amandadelrociolp@gmail.com<\/p>\n<p>Ren\u00e9 L\u00f3pez P\u00e9rez**<\/p>\n<p>**Responsable de investigaci\u00f3n en GENDES, A.C. Correo electr\u00f3nico: rene@gendes.org.mx<\/p>\n<p>Publicado en https:\/\/www.scielo.org.mx\/<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>*Amanda del Roc\u00edo Llivichuzhca Pillco* Para el feminismo el tema del poder ha sido pieza central; sin embargo, hasta ahora, el sentido principal que se le da al t\u00e9rmino tiene que ver con el control y el dominio que ejercen hombres (en forma individual, institucional, organizada o discursiva) sobre las mujeres (como personas y como&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":418884,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","footnotes":""},"categories":[1365,29,31,18],"tags":[3356],"class_list":["post-418876","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ellas","category-las-protagonistas","category-mujeres-en-red","category-noticias-de-ultima-hora","tag-poder-y-genero"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.7 - 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