{"id":398273,"date":"2024-05-16T10:16:23","date_gmt":"2024-05-16T16:16:23","guid":{"rendered":"https:\/\/billieparkernoticias.com\/?p=398273"},"modified":"2024-05-16T10:16:23","modified_gmt":"2024-05-16T16:16:23","slug":"alice-munro-ya-no-esta-pero-su-vida-de-ninas-y-mujeres-continua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fronteraveracruz.com\/?p=398273","title":{"rendered":"Alice Munro ya no est\u00e1, pero su vida de ni\u00f1as y mujeres contin\u00faa."},"content":{"rendered":"<p>* La escritora canadiense, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2013, ha fallecido a los 92 a\u00f1os. Su obra, de poderosa sobriedad, es una de las cumbres del relato contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>\/ Escrito Por Sandra Martin\/ Especial para The Globe and Mail \/ <\/p>\n<p>15.05.2024.- La autora ganadora del Nobel, que muri\u00f3 el lunes a los 92 a\u00f1os, llev\u00f3 a los lectores a un mundo emocional que proven\u00eda de sus ra\u00edces de pueblo peque\u00f1o, pero que hablaba de todos los tiempos y lugares.<\/p>\n<p>All\u00e1 por 1968, Alice Munro public\u00f3 La danza de las sombras felices , su primera colecci\u00f3n de cuentos. Ten\u00eda 37 a\u00f1os, estaba casada con el librero Jim Munro y viv\u00eda con \u00e9l y sus tres hijas en la tranquila Victoria, Columbia Brit\u00e1nica.<\/p>\n<p>\u201cAma de casa encuentra tiempo para escribir historias\u201d, dec\u00eda el titular de un peri\u00f3dico local, pero el fallecido Hugh Garner, que escribi\u00f3 la introducci\u00f3n a la primera colecci\u00f3n de Munro, reconoci\u00f3 que ella era m\u00e1s que una aficionado. Garner la defini\u00f3 como una \u201cartista literaria\u201d desde el primer momento de su publicaci\u00f3n: \u201cNo s\u00f3lo las personas, situaciones y lugares reales \u2013s\u00ed, y nuestros recuerdos de aquellos que hemos conocido\u2013 se convierten en la pintura y la arcilla del artista en palabras, sino que tambi\u00e9n vienen cobra vida en los corazones y las mentes de los lectores\u201d.<\/p>\n<p>Fue este talento para convertir la vida ordinaria en arte lo que le dio reputaci\u00f3n internacional entre lectores, cr\u00edticos y escritores, entre ellos la escritora estadounidense Cynthia Ozick, que la llam\u00f3 \u201cnuestra Ch\u00e9jov\u201d, y su amiga Margaret Atwood, que situ\u00f3 a Munro \u201centre los personajes m\u00e1s importantes\u201d. escritores de ficci\u00f3n inglesa de nuestro tiempo\u201d.<\/p>\n<p>A partir de esa primera colecci\u00f3n, que gan\u00f3 el Premio del Gobernador General, entonces el premio literario m\u00e1s importante del pa\u00eds, Munro pas\u00f3 a escribir una novela, Vidas de ni\u00f1as y mujeres , y cerca de 150 historias durante el siguiente medio siglo. Su ficci\u00f3n aparec\u00eda habitualmente en revistas, principalmente The New Yorker, antes de publicarse en forma de libro, a menudo con un final ligeramente diferente. Sus 14 colecciones acumularon premios nacionales e internacionales. Adem\u00e1s de ganar tres veces el Premio del Gobernador General, gan\u00f3 el Premio Giller (dos veces), el Premio O. Henry, el Premio Internacional Man Booker y el Premio Nobel de Literatura en 2013 como \u201cmaestra del cuento contempor\u00e1neo\u201d.<\/p>\n<p>Alice Munro recibe un premio literario en 1987 de manos de Jeanne Sauv\u00e9, entonces gobernadora general de Canad\u00e1. Munro se llevar\u00eda el premio en el Rideau Hall tres veces a lo largo de su carrera.<\/p>\n<p>Jenny Munro acepta un Premio Nobel en nombre de su madre de manos del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia en 2013. Munro mayor, que entonces ten\u00eda poco m\u00e1s de 80 a\u00f1os, era demasiado fr\u00e1gil para ir ella misma.<\/p>\n<p>Munro&#8217;s Books, que la autora abri\u00f3 en Victoria con su entonces esposo en 1963, continuar\u00eda promoviendo su trabajo mientras produc\u00eda docenas de cuentos. Los clientes vinieron a tomarse selfies con sus libros en octubre de 2013, la semana en que se anunciaron por primera vez sus honores Nobel.<\/p>\n<p>Munro, una mujer con un astuto sentido del humor, siempre evit\u00f3 ser el centro de atenci\u00f3n y prefiri\u00f3 dejar que los dem\u00e1s hablaran mientras ella sondeaba su propia vida emocional para escribir historias penetrantes y enga\u00f1osamente sencillas. Una escritora en la l\u00ednea del novelista y dramaturgo irland\u00e9s William Trevor, atrae a los lectores a su mundo imaginado, luego los sacude con interruptores de tiempo y revelaciones de personajes escalofriantemente plausibles que dejan a los lectores desconcertados mucho despu\u00e9s de haber pasado la p\u00e1gina.<\/p>\n<p>Su tema, la vida emocional de ni\u00f1as y mujeres, se profundiz\u00f3 con el tiempo a medida que madur\u00f3 como escritora, envejeci\u00f3 como mujer y ampli\u00f3 sus perspectivas. Criticando las pretensiones y limitaciones de su propia madre, luch\u00f3 por triunfar como escritora sin verse abrumada por la domesticidad y la maternidad. Estos temas son tan familiares en la ficci\u00f3n de Munro como lo son los paisajes del suroeste de Ontario y la costa de la Columbia Brit\u00e1nica. Su escritura est\u00e1 arraigada en el tiempo y el lugar y, sin embargo, es universal, sobre todo porque nunca se ha dejado seducir en su ficci\u00f3n por acontecimientos actuales o discusiones sobre movimientos pol\u00edticos o, con una temprana excepci\u00f3n, por elegir el lienzo m\u00e1s amplio de una novela. . En cambio, ha llenado el cuento de matices, centr\u00e1ndose en las verdades emocionales y psicol\u00f3gicas de la fragilidad humana en una voz narrativa que habla de manera conspirativa con los lectores.<\/p>\n<p>Munro ha creado un mundo complejo que nutre a los lectores de diferentes maneras mientras ellos tambi\u00e9n aman, sufren y enfrentan las inevitables exigencias de la vida. Las historias en s\u00ed no cambian, pero intuimos nuevas ideas con cada relectura, una cualidad que Virginia Woolf reconoci\u00f3 en una artista literaria anterior, Charlotte Bront\u00eb.<\/p>\n<p>En el ensayo de 1916 de Woolf (recopilado en Genius and Ink) con motivo del centenario del nacimiento de Bront\u00eb, escribi\u00f3 sobre &#8220;la peculiaridad que las verdaderas obras de arte poseen en com\u00fan&#8221;. Al leer a Bront\u00eb, Woolf argument\u00f3 que era imposible \u201clevantar la vista de la p\u00e1gina\u201d porque ella \u201cte tiene de la mano y te obliga a recorrer su camino, viendo las cosas que ella ve y como ella las ve. Nunca est\u00e1 ausente ni un momento, ni intenta ocultarse ni disfrazar su voz\u201d. \u00c9sa es la reacci\u00f3n que tengo cuando leo a Munro: que ella es, como dijo Woolf de Bront\u00eb, \u201cprincipalmente la que registra sentimientos y no pensamientos\u201d.<\/p>\n<p>Munro explic\u00f3 su proceso en una rara entrevista en el escenario en 2008 con Deborah Treisman, editora de ficci\u00f3n de The New Yorker. Dijo que imagina sus historias visualmente (una cualidad que Woolf admiraba en la escritura de Bront\u00eb) a menudo centr\u00e1ndose en una imagen o un incidente o el efecto que los personajes pueden tener entre s\u00ed. Y luego podr\u00eda sentarse y mirar por la ventana durante d\u00edas \u201csimplemente dejando que las cosas se acomoden en mi cabeza\u201d antes de esforzarse por escribir algo.<\/p>\n<p>Puede que Munro no sea novelista, pero eso no la convierte en miniaturista, ni mucho menos. Sus historias se expanden en la mente de sus lectores para incorporar la otra mitad de la conversaci\u00f3n: la experiencia compartida de ser ridiculizado, golpeado o explotado sexualmente, o por tener la audacia de anteponer sus propias ambiciones y apetitos a los de su marido y sus hijos.<\/p>\n<p>LA HISTORIA CONTIN\u00daA DEBAJO DEL ANUNCIO.<\/p>\n<p>Abra esta foto en la galer\u00eda:<br \/>\nMunro se especializ\u00f3 en la vida &#8220;aburrida, simple, asombrosa e insondable&#8221; de la gente de pueblos peque\u00f1os como aquellos con los que ella creci\u00f3.<br \/>\nFRANZ MAIER\/EL GLOBO Y EL CORREO<\/p>\n<p>Todos los escritores de ficci\u00f3n son autores de memorias camuflados, por mucho que protesten por lo contrario. Munro, que no se molest\u00f3 en negar nada, fue despiadado al eliminar las frivolidades para exponer la pol\u00edtica de las relaciones explorando los esnobismos, las decepciones y las traiciones de la vida cotidiana y el amor. No respetaba la privacidad ni los sentimientos heridos, ni siquiera los suyos propios.<\/p>\n<p>Evitando narraciones basadas en tramas y enganchada a los acontecimientos actuales, Munro internaliz\u00f3 el mundo en general mientras se acercaba a los paisajes rurales y los peque\u00f1os pueblos del condado de Huron en el suroeste de Ontario, una regi\u00f3n inmortalizada por el fallecido pintor Greg Curnoe como \u201cSouwesto\u201d, un \u00e1rea Ese fue tambi\u00e9n el lugar de nacimiento de Robertson Davies, James Reaney y John Kenneth Galbraith.<\/p>\n<p>Munro conoce esa geograf\u00eda \u00edntimamente, como Bront\u00eb conoc\u00eda los p\u00e1ramos de Yorkshire. \u201cEstoy embriagado por este paisaje en particular\u201d, dijo Munro a la escritora Daphne Merkin en un perfil de 2004 en la revista The New York Times. \u201cMe siento como en casa con las casas de ladrillo, los graneros en ruinas, los parques de casas rodantes, las iglesias antiguas y pesadas, Walmart y Canadian Tire. Hablo el idioma\u201d.<\/p>\n<p>Alice Ann Laidlaw naci\u00f3 en julio de 1931 en las afueras de un pueblo llamado Wingham. Es un prototipo de todos los Jubileos, Dalglish, Walleys y Hanrattys de la ficci\u00f3n de Munro, peque\u00f1os pueblos donde la vida de la gente era \u201caburrida, simple, sorprendente e insondable: cuevas profundas pavimentadas con lin\u00f3leo de cocina\u201d, como escribi\u00f3 en Vidas de ni\u00f1as y mujeres. .<\/p>\n<p>Ella era hija de la Gran Depresi\u00f3n. Su padre, Robert Laidlaw, de ascendencia escocesa, fue un criador fallido de zorros plateados y visones; su madre, Anne Clarke Chamney Laidlaw, de ascendencia irlandesa y escocesa, proven\u00eda del valle de Ottawa. La pobreza limitaba la vida de los Laidlaw, al igual que un delicado decoro que ocultaba la terrible realidad de la vida detr\u00e1s de cortinas de encaje. El sexo es un tema frecuente en la ficci\u00f3n de Munro porque alcanz\u00f3 la mayor\u00eda de edad cuando las mujeres deb\u00edan servir el placer de sus maridos en lugar de reconocer, y mucho menos buscar, el suyo propio. Como escribe su narrador en primera persona sobre Flora, una mujer abandonada dos veces en Amigo de mi juventud : Lo que la hizo \u201cmalvada en mi historia fue justo lo que la hizo admirable en la de mi madre: su alejamiento del sexo\u201d.<\/p>\n<p>La narradora confiesa que su \u201cmadre hab\u00eda crecido en una \u00e9poca y un lugar en que el sexo era una empresa oscura para las mujeres. Sab\u00eda que pod\u00edas morir a causa de ello. Entonces, ella honr\u00f3 la decencia, la mojigater\u00eda, la frigidez, que podr\u00edan protegerte. Y crec\u00ed horrorizado ante esa misma protecci\u00f3n, la delicada tiran\u00eda que me parec\u00eda extenderse a todos los \u00e1mbitos de la vida, a fiestas de t\u00e9 forzadas, guantes blancos y todo tipo de tonter\u00edas tintineantes. Favorec\u00eda las malas palabras y un avance, me burlaba de la idea de la imprudencia y la dominaci\u00f3n de un hombre\u201d.<\/p>\n<p>Wingham, Ontario. \u2013 desde las desoladas tierras de cultivo en las afueras de la ciudad hasta el Lyceum Theatre en Josephine Street \u2013 ser\u00eda una fuente de inspiraci\u00f3n para toda la vida de Munro, quien creci\u00f3 all\u00ed.<br \/>\nDEBORAH BAIC\/EL GLOBO Y EL CORREO<br \/>\nLa \u00fanica forma en que Alice Laidlaw iba a escapar de la ruinosa granja y de la vida de pueblo peque\u00f1o era seguir yendo a la escuela, sin importar lo lejos que tuviera que caminar o las horas que tuviera que pasar ganando dinero como ni\u00f1era o cuidando pavos en la escuela. vacaciones en una planta procesadora de carne.<\/p>\n<p>Por supuesto, estas experiencias proporcionaron un tipo diferente de educaci\u00f3n, que proporcion\u00f3 el material para muchas de sus primeras historias en las que exploraba lo que podr\u00eda haber sucedido si hubiera quedado embarazada y abandonado la escuela secundaria o no hubiera logrado obtener una beca y hubiera tenido que encontrar un trabajo.<\/p>\n<p>Ninguna de esas calamidades sucedi\u00f3. Y, sin embargo, despu\u00e9s de dos a\u00f1os de beca en la Universidad de Western Ontario y de haber publicado una historia, Las dimensiones de una sombra , en una revista literaria universitaria, lo abandon\u00f3 todo. En 1951 se cas\u00f3 con Jim Munro, un reci\u00e9n graduado, y se mud\u00f3 con \u00e9l a Vancouver, al otro lado del pa\u00eds. Ella ten\u00eda 20 a\u00f1os, \u00e9l 22 y pronto qued\u00f3 embarazada de la primera de sus tres hijas.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 dejar\u00eda la escuela para casarse? El sexo era la respuesta simple. \u201cTe casaste para tener sexo. Los m\u00e9todos anticonceptivos eran demasiado arriesgados\u201d, le dijo sin rodeos a Merkin sobre esos d\u00edas previos a la p\u00edldora y a la elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>El matrimonio de los Munro no sobrevivi\u00f3 al feminismo de la segunda ola, a las fren\u00e9ticas travesuras sexuales de los a\u00f1os 1970 y a su necesidad de escapar de la vida dom\u00e9stica. A principios de la d\u00e9cada de 1990, la locutora Eleanor Wachtel, de Writers and Company de CBC , le pregunt\u00f3 a Munro por qu\u00e9 estaba tan interesada en el adulterio. La respuesta de Munro fue m\u00e1s general que personal, haciendo referencia a su prop\u00f3sito como escritora en lugar de material fuente basado en sus propios deseos y comportamiento. &#8220;El adulterio es como el teatro moderno en la aventura que ofrece en la vida de la gente com\u00fan&#8221;, dijo. &#8220;Es un drama&#8230; que creo que atrae naturalmente a un escritor&#8221;. Quiz\u00e1s sea as\u00ed, pero en una escritora tan en sinton\u00eda con su propia historia, es dif\u00edcil no establecer una conexi\u00f3n entre las experiencias de Munro como mujer que hu\u00eda de un matrimonio tradicional y los personajes que dibujaba en su ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que su matrimonio se rompi\u00f3, Munro regres\u00f3 a Ontario, su fuente literaria, y se concentr\u00f3 m\u00e1s plenamente en la escritura. Ella y Jim Munro se divorciaron en 1972, un a\u00f1o despu\u00e9s de que se publicara Lives of Girls and Women con una dedicatoria a \u00e9l; sigui\u00f3 siendo un gran defensor de los escritos de su ex esposa hasta su muerte en 2016.<\/p>\n<p>LA HISTORIA CONTIN\u00daA DEBAJO DEL ANUNCIO.<\/p>\n<p>Gerald Fremlin de Clinton, Ontario, ser\u00eda el socio de mucho tiempo de Munro despu\u00e9s de su divorcio de Jim Munro.<br \/>\nSUMINISTRADO, THE GLOBE AND MAIL<\/p>\n<p>Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de su divorcio, Munro se cas\u00f3 con Gerald Fremlin, un cart\u00f3grafo y ge\u00f3grafo siete a\u00f1os mayor que ella y, como admiti\u00f3 m\u00e1s tarde, un amor no correspondido de la \u00e9poca universitaria. Viv\u00edan en la casa en la que \u00e9l hab\u00eda crecido en Clinton, un peque\u00f1o pueblo en el suroeste de Ontario cerca de su ciudad natal de Wingham, y eventualmente pasaron los inviernos en Comox, BC, donde entonces viv\u00eda la mayor de sus hijas.<\/p>\n<p>Munro ya no escrib\u00eda como una mujer joven; m\u00e1s bien estaba reflexionando sobre su vida y su \u00e9poca como artista madura, a veces ampli\u00e1ndose para incorporar retratos geneal\u00f3gicos de la familia Laidlaw en The View from Castle Rock o escribiendo ficciones hist\u00f3ricas de longitud corta profundamente investigadas, no muy diferente a la confusi\u00f3n de g\u00e9neros de Margaret Atwood en Alias \u200b\u200bGrace. .<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n escribi\u00f3 como una mujer mayor que ten\u00eda en cuenta la perfidia de las ni\u00f1as y expiaba su propia impaciencia durante el largo declive de su madre debido a la enfermedad de Parkinson. Algunas historias, como el trato sexual f\u00e1ustico que un marido devoto hace para aliviar la ansiedad de su esposa demente en El oso vino sobre la monta\u00f1a , pueden parecer inquietantemente prof\u00e9ticos, mientras que otras, como la inquietante Nettles , evocan las consecuencias de decisiones anteriores.<\/p>\n<p>Nettles , una historia de 30 p\u00e1ginas, f\u00e1cilmente podr\u00eda haber sido una novela en manos de un escritor menor. Comienza con una narradora an\u00f3nima que se refiere a Mike, un hombre aparentemente olvidado que hab\u00eda conocido por casualidad. La narraci\u00f3n regresa abruptamente a la era de la juventud de Munro en la granja de zorros plateados de sus padres y a su amistad infantil con el hijo de un excavador de pozos, viviendo una existencia itinerante &#8220;dondequiera que trabajara su padre&#8221;, mientras asist\u00eda a &#8220;cualquiera que fuera la escuela&#8221;. a mano.&#8221; Los dos ni\u00f1os, de 8 y 9 a\u00f1os, son \u201ccomo hermano y hermana\u201d, insiste su madre al empleado, intentando ignorar sus risas sobre lo que realmente hacen los ni\u00f1os cuando se alejan.<\/p>\n<p>De repente, la historia cambia de marco temporal y la narradora divorciada se dirige a pasar un fin de semana con Sunny, una amiga de los d\u00edas en que sus embarazos &#8220;encajaban muy bien&#8221;.<\/p>\n<p>Ambas mujeres se han ido de Vancouver a Ontario, Sunny con sus hijos y su marido porque tiene un nuevo trabajo, y la narradora sola despu\u00e9s de \u201cdejar al marido y la casa y todas las cosas adquiridas durante el matrimonio (excepto, por supuesto, los ni\u00f1os, que fueron para ser repartido) con la esperanza de hacer una vida que pueda vivirse sin hipocres\u00eda, privaciones o verg\u00fcenza\u201d.<\/p>\n<p>Suerte con eso! \u00c9sa es la triste lecci\u00f3n que aprende la narradora en un pasaje confesional en el que describe una visita de verano de sus hijas, de 10 y 12 a\u00f1os, una estancia de custodia que termina en rabietas y acusaciones y r\u00e1pidamente reprogramados vuelos para que las ni\u00f1as puedan regresar a la casa de su padre. . Mientras tanto, la narradora, aspirante a escritora y mujer sexualmente \u00e1vida, \u00bfa qu\u00e9 regresa? No \u201ces algo hermoso y sorprendente que est\u00e9 sucediendo, sino el viejo h\u00e1bito de una vida solitaria\u201d.<\/p>\n<p>La narradora sabe que lo que est\u00e1 escribiendo \u201cno era mejor que lo que hab\u00eda logrado escribir en la vida anterior mientras las patatas se cocinaban o la ropa se agitaba en su ciclo autom\u00e1tico. Simplemente hubo m\u00e1s y no fue peor, eso fue todo\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfAlguna vez un escritor ha sido m\u00e1s honestamente despectivo con sus primeros escritos y, sin embargo, m\u00e1s persistente en sus esfuerzos? (En esta etapa de su carrera, la verdadera Munro hab\u00eda publicado dos libros de ficci\u00f3n muy aclamados). A partir de esa desesperaci\u00f3n, la narradora (\u00bfno se la identifica porque la historia es muy autobiogr\u00e1fica?) \u2013 llama a Sunny, se invita a pasar el fin de semana y se reencuentra con Mike, que duerme con ellos porque su esposa e hijos est\u00e1n fuera.<\/p>\n<p>Mike y el narrador, que ya no son \u201ccomo hermano y hermana\u201d, parecen destinados a tener una aventura incandescente. Por supuesto, Munro nunca hace lo esperado. En cambio, le da un giro a la historia de una manera desgarradora cuando Mike comparte un terrible secreto que hace insostenible traicionar a su esposa. No habr\u00e1 ninguna aventura, ya sea casual o de otro tipo.<\/p>\n<p>Los fan\u00e1ticos pueden encontrar en la lectura de Nettles una evocaci\u00f3n de una negligencia similar pero con un resultado muy diferente en Miles City, Montana , una historia de Munro muy antologizada. Las dos historias son visiones diferentes del da\u00f1o duradero que puede ocurrir debido a una distracci\u00f3n autoindulgente moment\u00e1nea.<\/p>\n<p>Y luego est\u00e1 Vandals , una historia de terror inquietantemente inquietante y de m\u00faltiples capas que Munro public\u00f3 en The New Yorker en 1993 e incluy\u00f3 en Open Secrets el a\u00f1o siguiente. La figura materna es Bea Doud, una profesora suplente hedonista que se muda con Ladner, un taxidermista con inclinaciones sexuales pervertidas. Doud se hace amigo de los dos ni\u00f1os que viven al lado de la propiedad rural de Ladner mientras ignora la forma s\u00e1dica en que su amante los ataca sexualmente. La historia cambia de perspectivas y marcos temporales a medida que el lector se adentra en un laberinto narrativo de horrores.<\/p>\n<p>Vandals presenta una versi\u00f3n extrema de la madre en varias historias de Munro que delata a sus hijos ante su padre, se mueve detr\u00e1s del escenario mientras \u00e9l los golpea &#8220;para sacarles el alquitr\u00e1n&#8221; y luego ofrece t\u00e9 y simpat\u00eda a sus hijos magullados y maltratados .<\/p>\n<p>La novelista Elizabeth Hay ha escrito un perspicaz ensayo, \u201cLa madre como material\u201d, en Cambridge Companion to Alice Munro (editado por David Staines). \u201cMe pareci\u00f3 que estaba percibiendo el olor de la verdadera madre dentro de la ficci\u00f3n, una madre que vino del valle de Ottawa en el este de Ontario, como la m\u00eda\u201d. Le\u00ed las historias con el mismo reconocimiento, aunque mi madre proven\u00eda de una parte diferente de Ontario. \u201c\u00bfY cu\u00e1l fue la verdad que revelaron las historias?\u201d Hay pregunta ret\u00f3ricamente. \u201cTen\u00eda que ver con la forma en que el conocimiento \u00edntimo pero tentativo sobre la propia madre conduce a un autoconocimiento implacable&#8230; porque para convertirse en escritora, Munro tuvo que abandonar a su madre enferma y necesitada, quien luego se convirti\u00f3 en el tema al que se dirig\u00eda. irresistiblemente regresado\u201d. La figura materna, con quien hemos luchado en las trincheras dom\u00e9sticas, resulta ser la voz en nuestro o\u00eddo mientras luchamos por criar a nuestras propias hijas y preservar un sentido de identidad y prop\u00f3sito creativo. \u00bfQui\u00e9n m\u00e1s que Munro podr\u00eda utilizar una forma breve para tener una visi\u00f3n amplia de la vida?<\/p>\n<p>Como un director de fotograf\u00eda, Munro corta y empalma escenas, lo que obliga al lector a concentrarse en momentos emocionales cruciales mientras la escoria cae al suelo. \u201cMe encantar\u00eda ver sus borradores, o el interior de su mente mientras trabaja\u201d, observ\u00f3 el escritor irland\u00e9s Colm Toibin en The Guardian, \u201cporque mi sensaci\u00f3n es que esto requiere mucho borrar, agregar, tomar riesgos, retrocediendo, tom\u00e1ndose el tiempo\u201d.<\/p>\n<p>Como artista, a Munro le molesta la noci\u00f3n de que el cuento sea una forma literaria menor. &#8220;No he le\u00eddo una novela en la que no pensara que no podr\u00eda haber sido una historia mejor&#8221;, le dijo a Merkin en el art\u00edculo del Times. O, como escribi\u00f3 el fallecido escritor brit\u00e1nico AS Byatt en Literary Review, \u201clos cuentos de Munro&#8230; son extraordinarios porque contienen vidas enteras (que deber\u00edan haber abarcado novelas enteras) en los breves espacios de los cuentos\u201d.<\/p>\n<p>Munro aborda la cuesti\u00f3n del cuento versus la novela en uno de sus \u00faltimos cuentos, Ficci\u00f3n , de Demasiada felicidad, en el que se venga de Joyce, una lectora de mediana edad que desprecia el talento de Christie, una literaria en ascenso. estrella.<\/p>\n<p>En la historia, Christie ha escrito un libro titulado C\u00f3mo debemos vivir . Joyce lo compra espont\u00e1neamente y descubre que es una colecci\u00f3n de cuentos, m\u00e1s que una novela. \u201cEsto en s\u00ed mismo es una decepci\u00f3n\u201d, piensa Joyce. &#8220;Parece disminuir la autoridad del libro, haciendo que el autor parezca alguien que simplemente se aferra a las puertas de la literatura, en lugar de estar instalado de forma segura en su interior&#8221;.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, Joyce lee el libro y reconoce que Christie es la hijastra del primer marido de Joyce y una ex alumna suya de hace toda una vida. Enojada porque el libro puede tratar sobre ella, Joyce aparece en la concurrida firma de libros de Christie, asumiendo que el autor la reconocer\u00e1 como una maestra querida y formativa. En la famosa t\u00e9cnica literaria de cebo y cambio de Munro, eso no es lo que sucede.<\/p>\n<p>\u201cNo hay ni una pizca de reconocimiento en el rostro de la ni\u00f1a\u201d, se da cuenta Joyce, mientras Christie firma su libro y dirige su mirada a la siguiente persona en la fila. &#8220;Joyce por fin tiene la sensatez de seguir adelante, antes de que se convierta en objeto de diversi\u00f3n general o, Dios sabe, posiblemente en un asunto de inter\u00e9s para la polic\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfQui\u00e9n crees que eres?&#8221; No pude evitar pensar, recordando tanto el t\u00edtulo de la colecci\u00f3n de Munro de 1980 como el familiar insulto lanzado a personas como Munro, el aspirante a escritor, que tienen el descaro de elevarse por encima de su &#8220;posici\u00f3n&#8221;. Y, sin embargo, la perspectiva de Munro ha cambiado desde aquellos primeros d\u00edas. Es Joyce, la lectora desde\u00f1osa, quien recibe su merecido, no Christie, la talentosa escritora, como Munro quiere que nosotros, sus fans, sepamos. El v\u00ednculo que Hugh Garner reconoci\u00f3 hace tanto tiempo con los \u201ccorazones y mentes\u201d de los lectores no ha hecho m\u00e1s que fortalecerse a medida que han pasado los a\u00f1os y Munro ha elevado el arte del cuento.<\/p>\n<p>Dear Life ser\u00eda la \u00faltima colecci\u00f3n de Munro. En sus historias reflexionaba sobre su difunta madre y sobre la demencia que sufrir\u00eda en sus \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Munro baraj\u00f3 la posibilidad de retirarse en 2006, despu\u00e9s de algunos problemas de salud, pero como una mujer sensata sigui\u00f3 escribiendo. Su \u00faltima colecci\u00f3n, Dear Life , se public\u00f3 en 2012, cuando ten\u00eda 81 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Es una colecci\u00f3n extraordinaria por su capacidad de mirar tanto hacia adelante como hacia atr\u00e1s, que incluye In Sight of the Lake , la historia peripat\u00e9tica de una mujer en las etapas medias de la demencia que intenta encontrar el camino a casa, un lugar que resulta ser un instituci\u00f3n de la que se ha alejado. Sabiendo lo que sabemos ahora sobre el largo declive de Munro, es dif\u00edcil no leer la historia como prof\u00e9tica.<\/p>\n<p>La colecci\u00f3n finaliza con tres relatos evidentemente autobiogr\u00e1ficos. En la historia principal, publicada como una \u201chistoria personal\u201d en The New Yorker, Munro descubre una versi\u00f3n diferente de una historia familiar muy contada, una revelaci\u00f3n que le encantar\u00eda compartir con su madre, quien para entonces ya hab\u00eda muerto hace mucho tiempo. Esa ausencia materna lleva a Munro a a\u00f1adir una posdata, una flagelaci\u00f3n que resultar\u00e1 familiar a los lectores. \u201cNo fui a casa para la \u00faltima enfermedad de mi madre ni para su funeral\u201d. Presenta sus excusas perfectamente razonables y luego agrega: \u201cDecimos algunas cosas que no se pueden perdonar, o que nunca nos perdonaremos a nosotros mismos. Pero lo hacemos, lo hacemos todo el tiempo\u201d.<\/p>\n<p>Haz de esto lo que quieras, pero creo que sugiere que Munro ha hecho las paces consigo misma. Ha resuelto su conflicto materno, el acicate motivador de gran parte de su ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>El a\u00f1o siguiente, 2013, fue trascendental. El segundo marido de Munro muri\u00f3 en abril, a la edad de 88 a\u00f1os, y seis meses despu\u00e9s ella gan\u00f3 el Nobel. El mundo literario estaba en pleno frenes\u00ed. Munro, considerada demasiado fr\u00e1gil por su familia para viajar a Estocolmo, vio la ceremonia por televisi\u00f3n, mientras su hija mediana, Jenny, aceptaba el premio en nombre de su madre.<\/p>\n<p>En verdad, Munro se encontraba en las primeras etapas de la demencia. No habr\u00eda m\u00e1s historias, s\u00f3lo el placer de releer y ser impactado nuevamente por el genio de Alice Munro. Mientras lamentamos su muerte, que la relectura sea nuestro consuelo. Las historias siguen vivas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>* La escritora canadiense, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2013, ha fallecido a los 92 a\u00f1os. 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