La tormenta tropical Rachel se convirtió en huracán categoría 1 en el Pacífico mexicano la madrugada del 30 de septiembre. Este fenómeno meteorológico se encuentra a 350 kilómetros al suroeste de Cabo Corrientes, Jalisco, y a 570 kilómetros al oeste de Lázaro Cárdenas, Michoacán, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
Rachel presenta vientos máximos sostenidos de 140 kilómetros por hora y rachas que alcanzan los 170 kilómetros por hora, desplazándose hacia el noreste a una velocidad de 17 kilómetros por hora. Las principales afectaciones se concentran en Jalisco, Colima, Michoacán y Guerrero, con lluvias intensas pronosticadas también para Nayarit.
Se anticipan acumulados de 75 a 150 milímetros en Jalisco, Colima, Michoacán y Guerrero, y entre 50 y 75 milímetros en Nayarit. Estas precipitaciones podrían provocar inundaciones en áreas bajas, así como deslaves y caída de rocas en zonas montañosas, especialmente en regiones con suelos ya saturados por lluvias recientes.
Las costas de Jalisco y Colima enfrentarán vientos sostenidos de 50 a 70 kilómetros por hora, con rachas de hasta 90 kilómetros por hora. En el litoral de Michoacán, se prevén rachas similares. Además, se espera oleaje elevado, con olas de entre cuatro y seis metros, lo que representa un riesgo para embarcaciones menores y actividades en playas.
Ante la proximidad de Rachel, las autoridades han establecido zonas de prevención y vigilancia en las costas de Michoacán y Jalisco. En Jalisco, se suspendieron las clases presenciales en varios municipios debido a las condiciones climáticas adversas.
Los pronósticos indican que Rachel podría continuar fortaleciéndose mientras se desplaza paralelamente a la costa mexicana. Esta situación se da tras el paso del huracán Polo, cuyos remanentes aún generan lluvias en el noroeste del país. Las autoridades instan a la población a mantenerse alerta y seguir las recomendaciones de Protección Civil.
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