El presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Ramón Castro Castro, entregó al papa León XIV el documento titulado “Un nombre, mil voces”, que compila más de 200 páginas con fotografías, nombres e historias de personas desaparecidas en México. Este encuentro tuvo lugar en el Vaticano el 8 de octubre de 2026 y se hizo público el día siguiente, con el objetivo de visibilizar el sufrimiento de miles de familias que buscan a sus seres queridos.
El documento no se limita a presentar estadísticas, sino que humaniza la tragedia, mostrando el rostro y la historia de cada persona desaparecida. Detrás de cada nombre hay familiares que enfrentan la angustia de la incertidumbre, exigiendo a las autoridades que se realicen búsquedas y se esclarezcan los casos.
La entrega al pontífice es un esfuerzo de la Iglesia católica mexicana por llevar esta crisis humanitaria a un ámbito internacional. Se busca que las historias de las personas desaparecidas sean escuchadas y que la situación de las familias que las buscan reciba la atención que merece.
Este esfuerzo también reconoce la labor de los colectivos de búsqueda, quienes enfrentan la falta de información y recursos limitados mientras recorren terrenos en busca de posibles inhumaciones clandestinas y distribuyen fichas con fotografías de los desaparecidos. A menudo, estas actividades se realizan bajo condiciones de riesgo.
La situación en México es alarmante, con más de 132 mil 844 personas desaparecidas y no localizadas, según cifras del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) a principios de octubre de 2026. Desde 1952, el registro histórico ha acumulado 394 mil 645 casos, de los cuales 262 mil 111 han sido localizados, pero 132 mil 534 siguen desaparecidos.
Además, en México hay más de 72 mil cuerpos sin identificar, lo que refleja un grave rezago forense. Esto añade otra capa de incertidumbre para las familias, ya que la falta de análisis genéticos y procedimientos adecuados dificulta la identificación de restos humanos recuperados.
El libro “Un nombre, mil voces” fue elaborado con la colaboración de familias y colectivos, y busca dar voz a quienes han sido reducidos a cifras. Este proyecto se enmarca dentro del Diálogo Nacional por la Paz, una iniciativa de la Iglesia católica para abordar la violencia en el país. La entrega al papa León XIV representa una oportunidad para que la situación de las familias mexicanas resuene en el ámbito internacional.
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