Mateo Hernández, de 16 años e hijo del presidente municipal de Tecamachalco, Puebla, fue hallado sin vida el 23 de septiembre en Nicolás Bravo, cuatro días después de su desaparición. El cuerpo fue encontrado en el paraje conocido como La Tabla, cerca de la carretera federal Tehuacán-Orizaba, tras el aviso de transeúntes que notaron un bulto a un lado del camino.
Los primeros informes indican que el cadáver estaba cubierto con una cobija y mostraba aparentes huellas de violencia. Aunque algunas versiones mencionaron que estaba maniatado, este detalle no ha sido confirmado oficialmente, por lo que las autoridades investigan las circunstancias de su muerte.
Elementos de seguridad acordonaron la zona para preservar evidencias, mientras que personal de la Fiscalía General del Estado de Puebla realizó las diligencias periciales y el levantamiento del cuerpo para su identificación y determinar la causa del deceso.
Mateo era estudiante de preparatoria en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). La última vez que fue visto fue el 19 de septiembre, cuando salió de su casa alrededor de las 13:00 horas para trabajar en un proyecto escolar con compañeros. Desde entonces, su familia había reportado su desaparición.
Durante la búsqueda, el secretario de Gobernación de Puebla, Samuel Aguilar Pala, confirmó que la familia había informado sobre el caso y pidió esperar los resultados de las investigaciones. La desaparición del joven atrajo la atención pública debido a su vínculo familiar con el alcalde.
Hasta el momento, no se ha determinado oficialmente el motivo de su muerte ni se han identificado a posibles responsables. Aunque surgieron versiones sobre una posible privación ilegal de la libertad, las autoridades no han confirmado que se trate de un secuestro, manteniendo esa hipótesis como una línea de investigación no corroborada. La Fiscalía General del Estado continuará con las indagatorias para esclarecer los hechos.
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