Dejan heridos a otros miembros de la familia.
Los arteros crímenes ocurrieron la madrugada de ayer en la Avenida Inglaterra y Calle Ricardo Flores Magón, de la Colonia La Cañada, en plena zona urbana de la ciudad.
Los elementos de la Guardia Estatal que rindieron el informe policial homologado (IPH) relataron que el C-5i (Centro General de Coordinación, Comando, Control, Comunicaciones, Cómputo e Inteligencia) reportó una balacera y un vehículo sospechoso en ese lugar.
Al llegar, los agentes encontraron un Volkswagen modelo Atlas, color negro en medio de la calle, con las puertas abiertas y con manchas de sangre en el interior, casquillos percutidos en los tapetes y dos fornituras con cargadores abastecidos.
Cuando revisaban el vehículo, se acercó una mujer pidiendo auxilio para personas heridas en una casa, a media cuadra del lugar.
Los policías caminaron 60 metros, cerca de una clínica particular, y al llegar al departamento encontraron en el patio a un sujeto abatido a balazos.
En el interior de la casa estaba una mujer herida, que se identificó como Joana Iveth de 25 años, quien tenía una herida de bala en el costado izquierdo, quien les solicitó auxilio para su madre e hijos.
Los elementos policiales hallaron baleada y sin signos vitales la señora Irene “M”, de 43 años, y dos menores heridos de bala, un niño de cinco años y una niña de tres.
Los agentes solicitaron apoyo de la ambulancia y se registró una intensa movilización de patrullas agentes ministeriales y policías estatales , luego de que la familia indefensa e inocente ya había sido atacada mortalmente. No hay un solo detenido.
Por la mañana, en el Hospital Las Fuentes, autoridades confirmaron a familiares que los menores no sobrevivieron a las heridas.
Según algunas versiones oficiales, los ejecutores del crimen iban por el pistolero abatido, y los demás fallecidos los califican como “víctimas colaterales”, como entre otros tantos crímenes contra la población civil en Tamaulipas, donde los asesinos permanecen y deambulan en total impunidad.



