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Desapariciones en México: un desafío persistente

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Desapariciones en México: un desafío persistente

La desaparición de personas en México es un fenómeno alarmante y complejo. Según la Ley General en Materia de Desaparición de 2017, se considera desaparecida a una persona cuyo paradero se desconoce y cuya ausencia se relaciona con la comisión de un delito. Sin embargo, la definición internacional es más amplia, abarcando tanto a la persona desaparecida como a sus familiares, quienes sufren la angustia de la incertidumbre.

La Ley General de Víctimas reconoce a los familiares de la víctima directa como víctimas indirectas, quienes experimentan un profundo sufrimiento. Expertos en derechos humanos han definido la desaparición forzada como la privación de libertad sin información sobre el paradero de la persona, llevada a cabo por agentes del Estado o con su autorización.

Jacobo Dayán Askenazi, Director del Centro Cultural Tlatelolco de la UNAM, enfatiza que la desaparición de personas en México es un problema grave y poco perseguido, con miles de fosas clandestinas y una impunidad que ronda el 98%.

Desde 2017, la situación ha comenzado a cambiar con la creación de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) y las Comisiones Locales de Búsqueda. Estas instituciones cuentan con expertos en diversas áreas y tienen la obligación de iniciar la búsqueda de personas desaparecidas sin esperar las 72 horas que anteriormente se requerían.

La Fiscalía Especializada en Investigación de los Delitos de Desaparición Forzada se encarga de dirigir las investigaciones y coordinar la búsqueda, utilizando protocolos homologados y herramientas como el Banco Nacional de Datos Forenses. La Corte Interamericana ha señalado que la reparación a las víctimas no solo implica encontrar a los desaparecidos, sino también brindar atención psicológica y compensaciones por el sufrimiento causado.

Hoy, las familias de desaparecidos en México cuentan con un Estado que tiene la obligación de buscar y no revictimizar. La empatía ciudadana también ha crecido, y cada vez más personas se unen a las familias en su lucha, mostrando que no están solas en su dolor.

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