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/ Eduardo Sadot /
Los caprichos de la ignorancia y los afanes de protagonismo y mala interpretación de la historia – alguien bien o mal intencionado – le mal informan a la presidente o le dan una visión embizcada de México y su historia.
Los apellidos de soltera de la corregidora son: Ortiz – por su padre – y Téllez Girón – apellido compuesto de su madre – que llevó como segundo apellido “y Calderón”.
Queremos pensar, que a la doctora Sheinbaum la engañaron e hicieron creer que los dos apellidos de soltera de Doña Josefa eran “Téllez Girón”. Perniciosamente olvidando su apellido paterno. Por qué eliminar de su nombre los apellidos por los que ha sido conocida durante más de doscientos años, el nombre que ella usó y del que nunca renegó y hoy se lo cambian unilateralmente desde el poder, sin argumentos válidos solo por moda o capricho, bien valen algunas reflexiones.
Hay que viajar al pasado, a la historia, durante muchos años – como escribió el Doctor Alejandro Carrillo Castro en su libro “El dragón y el unicornio – los hombres no supieron, no conocieron, no razonaron que ellos aportaban el 50% a la formación, a la creación de la vida, la creación de un nuevo ser humano, después de muchos miles de años quizá, que los seres humanos, asumieran la consciencia de la equidad de funciones y aportación en la reproducción, dio origen a la identidad paterna.
En las culturas originarias de México, el término “chichimecas” está vinculado a quienes solo tenía identificado el vínculo materno e ignoraban la identidad paterna. Lo mismo el término originado en Europa de “Hidalgo” hijo de algo o de alguien, que le daba una categoría superior a quienes no eran Hidalgos porque no tenían ubicada su procedencia o ancestros.
El término “de” agregado al apellido del esposo o padre, no es un sinónimo de propiedad o pertenencia, Hay que tener cuidado, para saber que el “de” le significa una distinción y categoría a la mujer, que es freno y contención para no cosificar a la mujer, estimular la creencia retrógrada de que la mujer fuera objeto de propiedad comunitaria, de promiscuidad y evitar confundirlas con la profesión más antigua del mundo.
En Francia actualmente, se usa Madame seguido del apellido del esposo – v. gr. Madame Paternak – para distinguir el de Madame seguido del nombre de pila – madame la diferencia y en ambos casos consiste, en que el primer caso, distingue a la mujer evidenciando que está unida a un hombre, a diferencia de cuando se usa con el nombre de pila – Madame Jackelinne – se refiere a alguien relacionada con la profesión mas antigua del mundo.
Consciente o inconscientemente el cambio de nombre de Doña Josefa Ortiz de Domínguez por el de Josefa Téllez Girón, obliga a dos reflexiones, la primera, es una evidente actitud andrógina, porque no solo niega el apellido del esposo, antes peor, el apellido del padre. La pregunta es :¿como para qué? Anular el apellido del padre, acaso se pretende borrar de la historia de Doña Josefa sus raíces familiares y afectivas, negándole también el derecho a usar el apellido de su padre. O se pretende darle una connotación de mujer sola.
Finalmente, el concepto de igualdad de género, está mal usado y evidencia como ignorante a quien lo sostiene, igualdad en la diversidad es una mentira, igualdad existe entre iguales, lo que se busca es “equidad”. Equidad de oportunidades, equidad de condiciones, equidad de derechos, equidad de obligaciones, equidad sí, igualdad es imposible, ¡afortunadamente! ¡Enhorabuena!, ¡viva esa diferencia!.
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