Cientos de ciudadanos se manifestaron en Culiacán este domingo, vistiendo de blanco y portando pancartas y globos, para demandar seguridad y justicia en el marco de la marcha “Culiacán, Ponte de Pie”. La movilización comenzó con una misa a las 7:00 horas en La Lomita y culminó en la Catedral de Culiacán, con la participación de familias de víctimas, jóvenes, adultos mayores, empresarios y colectivos de búsqueda.
Este evento conmemora dos años de violencia desatada tras la ruptura entre facciones del Cártel de Sinaloa. Desde septiembre de 2024, los enfrentamientos entre Los Chapitos y La Mayiza han causado un aumento en homicidios, desapariciones y desplazamientos, afectando gravemente la vida cotidiana y las actividades económicas en la región.
La marcha se realizó días después del asesinato de Juan Alejandro, un bebé de un año y cuatro meses, quien fue herido de muerte en un ataque armado en la colonia Prados del Sur. Este trágico suceso ha generado indignación y ha motivado a la ciudadanía a salir a las calles. Desde el inicio de esta crisis, alrededor de 250 menores han perdido la vida y 58 más han resultado heridos en incidentes relacionados con la violencia en Sinaloa.
La desaparición de personas también es un problema alarmante. Según datos de Red Lupa, hasta mayo de 2026, Culiacán registraba 2,250 casos de personas desaparecidas, un aumento significativo respecto a años anteriores. Las madres buscadoras, que han recorrido diversas áreas en busca de sus seres queridos, enfrentan un alto riesgo, como lo demuestra el ataque a Alma Rosa Rojo Medina, fundadora del colectivo Voces Unidas por la Vida, quien fue agredida a balazos el 29 de agosto.
Los jóvenes son especialmente vulnerables, con informes de reclutamiento forzado por parte de grupos criminales. En marzo de 2026, cinco jóvenes de Querétaro desaparecieron en Sinaloa y Jalisco, lo que resalta la gravedad del problema.
La violencia ha afectado incluso a funcionarios públicos. David Guadalupe Ramírez González, síndico de Tepuche, fue encontrado muerto tras ser secuestrado, un caso que ilustra la inseguridad en la región.
Económicamente, la violencia ha tenido un impacto devastador. Un informe de julio de 2026 estimó más de 3,100 asesinatos y cerca de 3,000 desaparecidos en 22 meses. También se reportaron la pérdida de 27,749 empleos formales y el cierre de 4,704 empresas registradas ante el IMSS. El costo de la violencia en Sinaloa se estima en 170,500 millones de pesos durante 2025, afectando la productividad y la inversión.
La percepción de inseguridad en Culiacán es alarmante. Según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana de INEGI, en septiembre de 2025, el 88.3% de la población adulta consideraba inseguro vivir en la ciudad, aunque el Gobierno de Sinaloa reportó una disminución en algunos indicadores de homicidios dolosos entre enero y julio de 2026.
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