El próximo año, 17 estados elegirán nuevos gobernadores, y Chihuahua se perfila como uno de los más competitivos. En este contexto, MORENA se encuentra en una posición cercana al PAN, que actualmente gobierna la entidad.
La elección en Chihuahua presenta tensiones internas en el partido opositor, ya que la designación de Cruz Pérez Cuéllar como candidato ha generado descontento entre los seguidores de Andrea Chávez, quien era considerada la favorita. La senadora con licencia expresó su desacuerdo y llegó a considerar la posibilidad de abandonar el partido, aunque su situación se estabilizó al proponer su candidatura a la alcaldía de Ciudad Juárez.
Pérez Cuéllar, quien anteriormente militó en el PAN y fue candidato a gobernador en 2016 por Movimiento Ciudadano, aporta una experiencia única al proceso electoral. Su conocimiento de las dinámicas de ambos partidos podría ser un factor determinante en la contienda.
La disputa política se intensifica, especialmente tras las acusaciones de traición a la patria dirigidas a la gobernadora Maru Campos, en relación con un operativo que resultó en la muerte de miembros de la CIA. Además, el exfiscal de Chihuahua, César Jáuregui, fue detenido recientemente por cargos de traición a la patria y otros delitos.
La lucha por la gubernatura en Chihuahua ha sido históricamente intensa, y ahora se prevé una confrontación entre los candidatos de MORENA y el PAN, con la posibilidad de que PRI y PAN se unan en esta contienda. Los principales aspirantes son Marco Bonilla, exalcalde de la capital por el PAN, y Cruz Pérez Cuéllar por MORENA.
En otro contexto, Raúl Rocha Cantú, empresario y propietario de la franquicia de Miss Universo, se encuentra prófugo de la justicia mexicana, enfrentando acusaciones de lavado de dinero y delincuencia organizada, entre otros delitos. La violencia también ha impactado a los candidatos, como el reciente asesinato de Arturo Marín, aspirante a la alcaldía en Guerrero.
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