El sarampión, una enfermedad que parecía pertenecer al pasado, ha resurgido en Xalapa, lo que lleva a reflexionar sobre los esfuerzos de vacunación en México. La visita del secretario de Salud federal, David Kershenobich, a la ciudad tiene como objetivo abordar un brote localizado en el Centro Estatal de Cancerología, donde se han confirmado 16 casos, de los cuales 12 son personal de salud, tres pacientes y uno un familiar. Además, se han reportado dos defunciones relacionadas con el brote, aunque la confirmación de una de ellas aún está pendiente, según datos del Gobierno de México.
Desde los años setenta y ochenta, México ha implementado políticas efectivas de vacunación contra el sarampión. En 1983, se vacunaron seis millones de niños menores de cuatro años. Entre 1986 y 1990, se realizaron Fases Intensivas de Vacunación Antisarampión, y se llevaron a cabo campañas de vacunación por aerosol que beneficiaron a millones de niños. Sin embargo, la epidemia de 1989-1990, que dejó decenas de miles de casos y miles de muertes, llevó a reforzar estas estrategias, incluyendo un refuerzo de vacunación a los seis años y la creación del Programa de Vacunación Universal en 1991.
Gracias a estos esfuerzos, durante la segunda mitad de los años noventa, se eliminaron los casos y defunciones por sarampión en el país. La situación actual, aunque preocupante, demuestra la capacidad de respuesta del sistema de salud mexicano. La Secretaría de Salud ha desplegado personal especializado en Xalapa para fortalecer la vigilancia, realizar búsquedas activas de casos y reforzar la vacunación. Hasta ahora, se han aplicado más de 36 millones de vacunas contra el sarampión en México, de las cuales aproximadamente 1.5 millones corresponden a Veracruz, que cuenta con más de 260 mil dosis disponibles.
La experiencia acumulada y la infraestructura epidemiológica del país son claves para enfrentar el brote. Aunque se requiere seriedad y vigilancia, también es un recordatorio de que la vacunación ha sido una herramienta exitosa en la salud pública. La lección de las campañas masivas de vacunación de las décadas pasadas es clara: la prevención es fundamental. La visita de Kershenobich no solo representa la atención a una emergencia, sino la activación de un sistema de salud que responde ante el sarampión, que aunque tiene memoria, México también la posee.
Información vía fuente original



