La detención del presidente municipal de Juchitán de Zaragoza, Miguel Sánchez Altamirano, desató bloqueos en carreteras y movilizaciones en el Istmo de Tehuantepec. Este miércoles, habitantes, mototaxistas y policías municipales exigieron la liberación del edil, quien fue aprehendido durante un operativo conjunto de instituciones federales y estatales. Sánchez Altamirano enfrenta cargos por extorsión agravada y delitos contra la seguridad del Estado.
La captura, que también incluyó la detención de Carlos Alberto “N”, conocido como “La Parca”, provocó que los elementos de la Policía Municipal bloquearan accesos al municipio. Los cierres se extendieron a la carretera 185 Transístmica, donde se reportaron barricadas y quema de neumáticos, afectando la circulación en una de las principales vías de comunicación de la región.
La situación se intensificó cuando los policías municipales se concentraron cerca de instalaciones militares en Ciudad Ixtepec, donde inicialmente fue trasladado el alcalde tras su detención. Las investigaciones en curso, tanto federales como estatales, apuntan a la operación de grupos delictivos en Juchitán, relacionados con extorsión, narcomenudeo y tráfico de personas.
La Unidad de Inteligencia Financiera ha bloqueado recursos de personas vinculadas a estas indagatorias. Tras su aprehensión, se informó que Sánchez Altamirano fue llevado a la Ciudad de México, luego de haber estado bajo custodia en Ciudad Ixtepec.
Su detención está conectada con un ataque armado ocurrido el 18 de septiembre contra la vivienda de Elvis Guerra, un diseñador que participó en la elaboración del vestido que usó la presidenta Claudia Sheinbaum durante el Grito de Independencia. Guerra denunció amenazas previas y solicitó la intervención de Sheinbaum y del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, ante la creciente inseguridad en Juchitán.
La relación entre el ataque a Guerra y la detención de Sánchez Altamirano es parte de las investigaciones en curso, que aún deben ser corroboradas en los tribunales. La captura del alcalde, perteneciente a Morena, se produce en un contexto de intervención federal en Juchitán, una zona clave por su actividad comercial y por el corredor interoceánico.
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