Recientes ataques a la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, han escalado a un nivel personal, involucrando incluso a su familia. Críticos de la mandataria han recurrido a rumores infundados y calumnias, evidenciando su desesperación ante la importancia política de Veracruz en el contexto electoral nacional.
A pesar de que la crítica es parte del periodismo, muchos detractores han optado por la invención de historias sin fundamento. Un ejemplo de esto es la reciente acusación sobre supuestos vínculos de su esposo con “El Tanque”, un operador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que fue detenido recientemente. La gobernadora desmintió estas afirmaciones, calificándolas como “una rotunda mentira y calumnia”.
Nahle retó al columnista Jorge Fernández Menéndez, autor de la acusación, a presentar pruebas de sus afirmaciones. En un giro irónico, el subsecretario de Estado de EE. UU., Christopher Landau, también desmintió a Fernández Menéndez, llamándolo “mentiroso” por información falsa que había divulgado.
Además, el medio Latinus, vinculado a personajes polémicos como Roberto Madrazo, intentó relacionar a Nahle con Amílcar Olán, un nuevo blanco de la oposición. La gobernadora respondió con sarcasmo, afirmando que no conoce a Olán y que ha estado alejada de la refinería de Dos Bocas por más de tres años.
Nahle defendió su gestión en la refinería, asegurando que dejó el proyecto con 74 auditorías a cargo de organismos de control. Reiteró que las acusaciones carecen de sustento y que, si existieran pruebas, las autoridades ya habrían actuado. La mandataria enfatizó la necesidad de elevar el nivel del debate político y periodístico, instando a los acusadores a presentar evidencias concretas.
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