Con agua florida, un manto y humo morado, despidieron a Sandra Domínguez.
“Sandra, no venimos a despedirte, sino a saludarte como la compañera que, pese a la diversidad y el miedo, supo alzar la voz, enfrentando con dignidad, lo indigno”, fue la consigna. “No es fácil que nos arrebaten a una de nosotras, no es fácil afrontar el dolor de la pérdida como movimiento; no solamente era…
