Ay Héctor… ay Héctor
*Desde el Café /Bernardo Gutiérrez Parra / El eco de la renuncia de quien sea al puesto o actividad que sea no dura mucho, apenas unos días y después se apaga, se evapora, se diluye. Claro, hay dimisiones que han trascendido el tiempo como la del rey Eduardo VIII que en 1936 renunció al trono…
