La puerta que derribamos y la que supo hacerse símbolo.
Por Miguel Ángel Cristiani En Estambul, la vieja capital del Imperio Otomano, hay una puerta que no conduce a nada. O mejor dicho: conduce a la historia. La Puerta al Bósforo del Palacio Dolmabahçe se levanta como un arco monumental que no es acceso ni salida, sino pura contemplación. Fue diseñada en el siglo XIX para impresionar…
