La verdad no desaparece, miles de personas sí.
* / Por Ana Piquer, directora para las Américas de Amnistía Internacional/ Cada jueves, con paso firme y pañuelo blanco en la cabeza, las Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina volvían a la plaza. Rodeaban la Pirámide como quien recorre una herida abierta, esperando que esa vez hubiera respuesta. Cada vuelta era un grito: sus hijas…
